MOTIVOS PARA ENTRAR Y QUEDARSE





Lo que frena la salida del OD de los opusinos que lo están pasando mal es el miedo a caer, a retroceder social y religiosamente, la más que probable pérdida de toda una red de contactos profesionales, sociales, políticos, financieros si se van, por eso siguen al precio de ser muy desgraciados.

La amenaza no es inventada, la pertenencia definitiva al OD va unida a la redacción del testamento en el que se entregan todos los bienes materiales a las fundaciones opusinas. Incluso marchándose la persona el OD se sigue beneficiando del testamento, y las filiales opusinas heredan sin pagar impuestos, para eso son fundaciones de utilidad pública. El remedio por supuesto es hacer un nuevo testamento, pero hay quienes se olvidaron de este extremo del sofocón que llevaban encima. Si no el OD podrá disponer de los bienes del ex incluso en detrimento de la familia real del difunto.

Los cuadros familiares trágicos que no se hayan visto alrededor de OD no se han visto en otra parte.
Por tanto el miedo a la ruina, y a que el OD se haga con los bienes famliares es mayor en supernumerarios y numerarios que son miembros de familias de industriales, banqueros, juristas, aristócratas que disponen de fortunas importantes.

Cuando en una familia de nivel social alto varios son del OD se refuerza la justificación del dominio social y financiero. Y cuando uno de ellos se va del opus se le tacha de traidor, indeseable y hasta peligroso. Los miembros opusinos tienden a hacer como el OD, exclusión y marginación del que se fue. Lo que no hace sino destruir al ex.

El sistema de cooptación es tan fuerte y el lavado cerebral tan profundo que es complicado para los ex que salen psicológicamente tocados tras una larga vida dentro del Opus, iniciar una vida en la que se sienten excluidos del mundo en el que se han creado y al que han pertenecido hasta entonces. Si además la salida significa no trabajo no dinero, la penalidad es doble, lo que no hace sino reforzar la culpabilidad del ex opusiano por haberse marchado. Todavía es todo más difícil y complicado. 

La exclusión del ex adepto es importante para que el OD y la familia del OD no se quede sin el capital. Que uno se vaya no importa si de todas formas la herencia sigue siendo para el OD. Un pequeño problema superable, si el ex se siente excluido y no tiene fuerzas para demandar al Opus, no pasa nada. Lo esencial es que el dinero de los testamentos y de las “aportaciones” siga fluyendo siempre en la misma dirección. Es el quid de la cuestión para OD y el medio de presión por excelencia.


2/La inmadurez psicoafectiva tiene un papel decisivo en la entrada, la necesidad de un guía en la vida, un protector, un padre, alguien que toma sobre sí la responsabilidad de la propia vida de uno y acaba sustituyendo a la persona en sus decisiones, es muy complicado liberarse del movimiento sectario, acostumbrado a que otro piense y decida por uno.



El adepto se hizo del Opus por pertenecer a una élite, pero también juega el deseo de prolongar la infancia :
a/ porque su familia no le ha dado todas las claves asumir la vida de modo autónomo, y siempre la persona ha vivido en estado de dependencia psicológica y afectiva. Siempre le hará falta un guía, un mentor que le diga qué pesar de cada cosa. Este componente familiar expone a la persona a ser víctima del opus más que otros, y no sólo del Opus también del cónyuge o del jefe.



b/ Puede pasar que en la adolescencia sólo se obtuvieron respuestas religiosas a los problemas de la vida y que el clima familiar era muy dogmático. La adhesión al grupo integrista se hizo de forma natural, como una prolongación de lo vivido en casa.

c/ puede que el adepto haya sufrido un traumatismo grave que lo hace sentir culpable, no puede hablar de ello y piensa que OD le ayudará a purificarse, a curar, trascender, superar el trauma. En este caso el OD es la redención personal para él, lo que no hace sino aumentar la culpa, la dependencia de la organización. EL OD saca mucho provecho de esa situación para presionar al adepto al que se sabe frágil.  

d/ o un suceso dramático en la familia (muerte, enfermedad crónica, accidente, fracaso amoroso, separación, acoso psicológico) le ha herido y debilitado afectivamente, la persona incapaz de superarlo busca refugio en el OD, que hace de consolador o mascota para gestionar lo insuperable.

e/ porque alguien de la familia era del OD, la familia se relaciona con numerosos opusinos, por ir a un colegio opus, escuela, instituto, universidad, partido político o asocación en la que OD tiene sus peones destacados y practican el proselitismo, obligación divina. La víctima encuentra un ambiente simpático, seductor, atrayente. El grupo responde a sus angustias, le propone formación que se corresponde con lo que sus padres esperan de la religión, de un grupo que te ayuda a pensar el mundo y la vida.

Todas estas situaciones juntas o separadas son motivos para adherir al OD y para llevar a los adeptos a dar todos los poderes psicológicos, espirituales y físicos al OD. Aunque no lo digan así es lo que ocurre. El testamento en favor del OD refuerza el poder sobre vida y muerte del adepto. Al principio no se da cuenta de lo que pasa, hay meses y años felices en el grupo. El adepto se ha puesto a sí mismo y a su familia en manos OD.

OD nunca deja de presionar, hasta donde se le deje extienden su poder totalitario. Así rentabilizan financieramente al adepto, lo utilizan al máximo física, intelectual, psíquica y afectivamente.
En caso de fallecimiento OD extiende su poder sobre el resto de la familia sin que esta sepa lo que está pasando, el despiste le permite al OD actuar con eficacia a nivel jurídico y judicial. Si rápidamente se comprenden las cosas como me pasó a mí, es posible defender judicialmente del ataque. Pero hay que saber que la lucha por el dinero con el Opus es dura y larga. Despliegan todas sus tretas para hacerse con la herencia.

Caso concreto :
Mi padre se hizo del Opus porque quería pertenecer a la élite. Era su fantasma de dominación, una confirmación del éxito social, un modo de relacionarse con la élite provincial, también con algunos parisinos. El OD recluta sobre todo en la burguesía, nobleza, altos cargos de empresas, banqueros, profesiones jurídicas, médicos, altos funcionarios. Los opus se juntan entre ellos y encantados de pertenecer a un club restringido y elitista. Comparten intereses, preocupaciones, ideologías políticas y religiosas. OD refuerza el modo de vida elitista, les permite seguir pescando gentes, corromperlas y ampliar su red de conocimientos sociales, afirmarse en sus ideologías autoritarias semifascistas, lograr nuevos cooperadores.  
Mi padre se hizo opus por haber sufrido abuso sexual por su madre cuando era pequeño, nunca habló de ello, y dio lugar en él a una violencia contra las mujeres de tipo físico, psicológico y sexual que padecimos mi madre, mi hermana y yo. Vivía de manera totalitaria y seguía dependiendo mucho piscológicamente de su madre, con el sentimiento de culpa por el trauma del incesto, sintiéndose responsable de lo que sufrió por parte de su madre, quiso hallar en el Opus una especie de redención psicológica y espiritual. Quería una justificación a su comportamiento misógino. Era un medio de curación interior también, tanto suya como de su madre.



Conoció el OD cuando era estudiante en la Federación de Estudiantes nacionalistas, ligada a la extrema derecha del grupo Occidente y la  Cité Catholique de Jean Ousset. Más tarde ya profesional encontró colegas supernumerarios, además estaba suscrito a prensa opusina o amiga opus Valeurs Actuelles y le Spectacle du Monde. También algunos conocidos que no eran miembros lo convencieron para que se hiciera del OD.

Françoise


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Caso paradigmático el de mi familiar . Nunca me pareció muy religioso, pero, sobre todo, era mal estudiante, no habiendo concluido más que el bachillerato, si acaso.
No obstante, pasados los años devino en un ferviente supernumerario opusino al tiempo que medraba en la empresa donde le habían colocado, alcanzando una muy buena situación económica: chalet cerca de una gran ciudad con piscina, coches de alta gama, etc. Y se se manejaba con mucho empaque, con señorío. Casi nos miraba por encima del hombro.
Y se volvió muy pío. Cuando muy ocasionalmente coincidíamos en una celebración litúrgica con motivo de algún evento familiar, su recogimiento, su fervor eran de destacar.
Había casado con una mujer también religiosa, no sé si supernumeraria , con la que tuvo tres hijos. Enamorada ella y, aparentemente, él. Ella por problemas físicos se fue desmejorando con los años. Daba casi pena verla. Sin embargo, él seguía confesando su amor y regalándole flores.
Tienen una hija numeraria.
La sorpresa vino cuando se jubiló anticipadamente en su empresa y una vez hubo cobrado su generosa indemnización mudó simultáneamente de ciudad y de pareja, una ex novia de sus tiempos de soltero con la que contactó a través de las redes sociales, después de muchos años .
Su ex mujer está destrozada, en tratamiento, aún así le perdonaría si volviera. Sigue haciéndose muchas preguntas. ¿ La habría engañado durante tantísimos años ?. ¿ Por qué permanecía a su lado ?. ¿ Por qué la dejó si hasta las vísperas de la jubilación le confesaba su amor ?.
Podría haberle dado fáciles respuestas a sus preguntas cuando me lo planteó, pero la caridad me lo impide.



Anónimo ha dicho que…
¿Es el final de la herejía opusino semipelagiana?

Desde luego le siega la hierba bajo los pies. La no cita de Escrivá, en tema que el Opus considera su monopolio, es relevante. La cita como ejemplo de Josefina Bakita, beatificada junto a Escrivá, tiene toda la intención. Así como las dos citas al teólogo Urs von Balthasar, casi al único teólogo no santo al que cita, pues fue muy crítico con el Opus, acusando el golpe este, a la vez que era un teólogo muy apreciado por Juan Pablo II.Otra cosa es la red de poder del Opus, que aún así seguirá como rabo de lagartija. Veremos su brutal y demoniaca reacción. Pero la descripción de la herejía opusino pelagiana es precisa y demoledora.

San Agustín derrotó la herejía pelagiana. Parece que el Papa Francisco, y el Papa emérito Benedicto XVI, derrotan la herejía opusina semipelagiana.

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