Más sobre confesión

Podemos hablar horas de las peculiaridades opus a la hora de confesar. En el caso de las mujeres lo extraño que resulta meterse en un cuartito tan sumamente estrecho en el que ni siquiera puedes poner los brazos en cruz, ahí tienes tu reclinatorio para arrodillarte, ante una rejilla pero no de madera y con agujeros gordos como en las iglesias, sino una cosa cuadrada metálica con unos agujeros muy pequeños por los que oyes al cura pero no ves absolutamente nada ¡qué cosa más estrafalaria! Al lado de la rejilla una "cartela", es decir, un texto como de medio folio enmarcado y colgado en la pared, donde se especifican los "pasos" de la confesión. Primero el saludo de la penitente, si no eres de la "prelatura", el típico Ave María Purísima, si ya cometiste la insensatez de pitar, "Pax". Pero en la cartela pone el de todo el mundo.

El cura si está te contesta "sin pecado concebida", y si no está te quedas de un aire diciéndole "Pax" a la pared... porque en más de una ocasión como no se veía nada o bien pillabas al cura quitándose la sotana para irse (la sotana la usaban en los centros sólo) o bien tu saludo no era contestado. Es cierto que en algunos confesonarios de sitios multitudinarios había incluso un "semáforo" al lado de la puerta del confesonario que el cura accionaba, verde "estoy y estoy libre". Rojo, "hay alguien confesando". Todo de locos.

Siguiendo con los pasos de la confesión, no me acuerdo si decías quien eras, se me ha olvidado. Cuando no era confesión sino "charla" sí que tenías que presentarte. Una vez que el cura contestaba "sin pecado concebida" o "in aeternum", tenías que decir una jaculatoria que también estaba en la cartela, ya no recuerdo si ponen la versión española y la latina o sólo en español. Era un versículo del evangelio: "Señor tú lo sabes todo tú sabes que te amo". Luego venía decir "hace tanto tiempo que no me he confesado", para la gente que no pertenece al opus o "que no está en buen plan" es un atragantamiento si se supone que te han dicho que te confieses cada quince días y hace un mes que no lo has hecho.

Pienso que esto tampoco está bien, el opus agobia mucho a la gente con las directrices para la confesión. Al principio de tu conexión con ellos su obsesión es que confieses con su cura, luego van incrementando la exigencia, el siguiente paso es hacerlo de modo regular, luego una vez al mes, luego cada quince días, luego semanalmente. Es esencial para decir que se conoce el opus dei por dentro haber padecido todas estas fases. No me sirve la gente que dice que lo conoce porque cobra un sueldo de ellos desde hace veinte años pero jamás ha permitido que entren en su alma de esta manera. En mi ciudad natal es un caso muy común de contacto con el opus. Por ejemplo, entre las enfermeras de la clínica universitaria de Pamplona. Cuando yo vivía allí las numerarias enfermeras tenían bastante complejo de que era muy difícil "pescar" a sus colegas de trabajo.

Siguiendo con la confesión, el siguiente paso era la lista de tonterías, no se puede decir de otra forma, que si me acuso de pereza porque no he vivido el minuto heroico, o de falta de mortificación en las comidas, o de haber retrasado la lectura. Es muy socorrido acusarse de los pecados contra la virtud de la caridad, si en la tertulia te has enfadado con alguna o tonterías de ese estilo, también de espíritu crítico, o de que te ha sentado mal una corrección (¿cómo puede sentar el que te vengan diciendo que pisas muy fuerte al andar?).... Yo me he llegado a confesar hasta de mirarme mucho en los espejos... para partirse de risa sino fuera por el manoseo de la conciencia que todo ello supone. Además te entrenan incluso para decir el número de veces que has cometido cada pecado, "tres veces no hice esto o cuatro pensé en aquello."

Cuando éramos adolescentes incluso llevabas los pecados apuntados en un papel, no se te fuera a olvidar alguno con los nervios. En los cursos de retiro que duraban de 3 a 5 días, entrabas con una lista bien larga. Hay que tener en cuenta que llevabas confesando "once per week" todo el año, pero daba igual, al llegar el curso de retiro había que limpiar sobre limpio. Cada día sacaban unas preguntas diferentes en un folio que servían para andar removiendo tu interior y tirarte de 20 a 30 minutos arrodillada en el confesonario como si fueras lo más pecador de este mundo.

A veces el cura indagaba, aunque los curas del opus saben todo antes de que entres a confesar. Ellos también están dirigidos y saben donde hay que apretarte las clavijas. Por todas estas "mierdas" que se viven en el opus siendo cura, a mí me parece que si un cura deja el opus debería de dejar de ser cura. Pues en ese tiempo dentro no ha estado administrando sacramentos, sino que ha sido una pieza más en la manipulación. Después de algunos consejos que yo al menos me los tomaba con una seriedad completa, y que incluso daba cuenta de ellos en la charla fraterna, (esto es otro abuso), tenía que decir otra jaculatoria, "apiádate de mí que soy un pecador", en latín las numerarias, y finalmente el cura daba la absolución, en latín a las fieles de la prelatura, en español a las demás.
Para terminar es el cura quien te despide con el "Pax".

Era un clásico que hubiera lloros en el confesonario, en especial cuando a alguien se la estaba presionando para pitar. A veces la gente salía con la cara bastante desencajada del confesonario, los peores tragos en el opus dei los da la confesión, si crees seriamente en los sacramentos no tienes escapatoria. Es un juego realmente asqueroso, tener a la gente amedrentada obligándola a abrir el alma con sinceridad total, y no se trata de ayudar, se trata de que te hundas como ser humano bajo la culpa, que se destruya tu personalidad, que dejes de ser tú para convertirte en un zombi. No es extraño que tanta gente que ha estado en el opus salga absolutamente zumbada e irrecuperable. Y que otras muchas personas hayan acabado con su vida aún estando dentro.

Ana Azanza
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Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Para mí uno de los errores más perversos de la educación del opus es que en los colegios hagan que los niños se confiesen de las cosas que ellos quieren, sin tener en cuenta para nada ni el parecer de los padres (que ni se enteran), ni cuáles son los valores de cada familia para poder educar al niño o niña en la misma dirección.
Arthur ha dicho que…
Uno de los efectos más perversos de la confesión católica (que el Opus Dei lleva hasta los límites del sentido) es la relación de dependencia moral entre el sujeto y el ministro terrestre de perdón. La “gracia” que se busca tras una sesión en el “confesionario” vacía a la moralidad de todo su sentido inmanente ya que reemplaza a la virtud de sus funciones de categoría moral de la excelencia práctica. La virtud deja de ser un juicio moral que se aplica al hombre en la relación con sus semejantes para reconocerse en aquél que mantiene excelentes relaciones con Dios. Se podrá objetar que para tener buenas relaciones con Dios es condición indispensable obrar correctamente. Podría ser así si reformáramos los mandamientos eclesiásticos porque obrar correctamente según ellos requiere de un patrón de corrección que tiene a Dios (y no al semejante) como horizonte final de todo obrar. Es decir la acción es correcta porque lo dice Dios. Si la acción fuera buena independientemente de lo que se le ocurriera querer a Dios, ¿para qué necesitaría nadie a “Dios” como dato último proveedor de sentido?. Si la justificación moral de una acción es racional, ¿qué absurda razón la vincula al premio o castigo eterno? De ahí la insistencia en el opus por los entretenimientos devotos. Rezos, “meditación”, lecturas doctrinales, proselitismo, mortificación (entendida ésta no como ahorro de sufrimiento al prójimo sino como ofrenda que el adepto obtiene de su inagotable cilicio) constituyen la praxis mediante la cual alguien se convierte en “virtuoso” o “santo” según la ridícula jerga de los aficionados. El adepto al Opus Dei no busca la bondad mediante acciones que él juzgará a la luz de una noción de Bien más o menos formal si no que lo que busca, arrastrándose (o siendo arrastrado por su director mental) es un chute de gracia, una dosis de perdón que el administrador autorizado te inoculará mediante las palabras mágicas. Si este procedimiento es deshumanizador lo es porque destruye la deliberación moral del agente, tan sólo un yonqui de la gracia, un pelele, bajo la beata mirada de sus inspectores espirituales. Cuánta imbecilidad, cuánta ignorancia hay que conseguir imponer en los adeptos. Esto es sobre todo lo que lo hace tan inhumano. Porque en la Obra al fin y al cabo sólo obra Dios.
Anónimo ha dicho que…
Diossssss!!!!!! Leo tus arículos y todo es pura verdad. Pero cada vez que los leo me doy cuenta de que están como regaderas. Y luego van calumniando a los que no piensan igual y les llaman de todo. Pero los locos son ellos!!! Hasta cuándo va a permitir la Iglesia tanta perversidad? Cómo puede el Opus hacerse el valedor de una vida? hasta el punto de que alguien pueda llegar a ponerse un cilicio para hacerte más y creerse qu así es más santo? si luego se ríen y discriminan a los enfermos de verdad y a muchos los tratan como escoria. Están locos!!!! Ni gracia de Dios ni leches. Su dios es josemaría, pues creo que se lo he oído nombrar más que a Dios. Que es el único Padre de los cristianos.

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