Se agarran a lo que más quieres

Para contrarrestar el veranito que nos espera por aquí, pongo una imagen refrescante.

Al hilo de las cosas raras ¿os acordáis de las colas para "pasar con el sacerdote" sobre todo en los centros de estudio? lo digo porque al menos en el caso de las mujeres especialmente en verano cuando éramos jóvenes y nos juntábamos muchas en los semestres como había que confesar todas las semanas, y cada quince días hacer la charla con otro cura, se hacían unas listas de "pecadoras" en la que te apuntabas y se dejaban en el último banco del oratorio. Como yo era doña perfecta y lo cumplía todo a rajatabla no se me ocurrió nunca saltarme la confesión. Pero recuerdo a mi madre comentando a veces que no sabía de qué confesarse, y es que cada siete días y con una vida de cilicio, misa y rosario, sin salir prácticamente de las cuatro paredes del centro, no había tiempo ni oportunidad de pecar.

Ahora se me ocurre que si a alguien no le apetecía confesar no había forma de escapar, todo el mundo se podía enterar de si no lo hacías gracias a esas listas.

También hay que destacar la astucia del opus, realmente el cura confesor y cura "director espiritual" es una formalidad que el opus hace para que no se les acuse de que se mezcla el fuero interno y el externo. Yo creo que el vaticano debe de intervenir en esto porque el control tan exhaustivo que se les permite tener sobre las personas para mí que no tiene parangón ni dentro ni fuera de la iglesia. Lo saben absolutamente todo de tí, y hoy en opuslibros.org algún joven pregunta sobre el tema. Cuando va a una ciudad distinta al centro del opus nota que ya lo conocen. Es así, se pasan la chuleta unos a otros. Si alguna vez has estado en contacto largo y tendido, en algún lugar están registradas tus características personales. Mucho más si has sido numeraria, entonces tienen la radiografía completa, el scanner, la placa dental y sobre todo, tus "resortes", "por dónde cogerte". Que es lo que yo encuentro más terrible, los afectos más profundos de la persona, lo que más te puede hacer sufrir si te lo quitan, o con lo que te pueden engañar porque siempre entras a ese trapo.

En mi caso por supuesto se agarraron a mi familia. Menos mal que eso ya es agua pasada. Pero también intentaron agarrarse a otras cosas. Como saben que los libros, la filosofía, la enseñanza me gustan un montón se hacían las simpáticas ofreciéndome tareas que tuvieran que ver, como cuando me escribieron una carta para que diera una charla en los colegios de Jaén sobre mi trabajo, o como cuando a pesar de estar mi libro en la calle me seguían invitando a Pamplona a sus reuniones "filosóficas". Hasta hace muy poco me seguían mandando cartas de la universidad de Navarra.

Ana Azanza
Posted by Picasa

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola Ana,
has cogido buen tema, la confesión. Casi había que inventarse pecados, por ejemplo los pecados pasados ya confesados porque cualquier otra cosa era inexistente. Es tal la violencia que sufre la conciencia que provoca verdaderas pesadillas.
Gracias a Dios, después en la Iglesia nadie más te exige cuentas de tu conciencia, ni mucho menos acerca de tu vida en el opus, aberrante a los ojos de todos. Y poco a poco vas recuperando la libertad.

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