El toreo de los directores

Me alegra que se reconozca que hay muchos velos que descorrer en este tema. Pesadas cortinas, mentiras enormes, un gran disimulo, y mucha propaganda para confundir a la gente. Que si se habla del opus sea en tono lúdico-festivo o para acabar diciendo "en el fondo no son tan malos" y "en todas partes cueces habas".

A mí me preocupa la actitud de las personas que han pasado por el opus y no se dan cuenta de la manipulación descomunal que hacen de las palabras.

Quiero invitar a cualquier persona que haya sido numeraria a que se plantee: ¿cuántas veces viste tú al director o directora de la delegación luchando por quedar con la gente? ¿cuándo los viste en la calle esperando a un amigo o a un supernumerario que no acudía a la cita? ¿cuántas veces haciendo llamadas de teléfono para avisos varios: los horarios, quedar para la charla fraterna....? ¿cuándo viste a esas personas reclamar la aportación una y otra vez a una supernumeraria? ¿cuándo han tenido un problema laboral serio? ¿cuándo han arriesgado su sueldo o han tenido que buscarse un abogado por cuestiones cualesquiera? ¿qué oposiciones han estudiado para ocupar el cargo que ocupan? todo derechos, todo privilegios, sobre todo el privilegio de mandar a todo quisqui lo que tiene que hacer.

Yo recuerdo muy bien una charla que nos dió la de san Miguel de Granada hablando de apostolado. Decía: "hay que insistir, insistir". ¿En qué y a quién insistía ella? yo lo sé: en plancharse el pelo que lo llevaba rubio perfecto, con las puntas para afuera, monísima. Eso sí, las demás, teníamos que "insistir, insistir".

Y qué decir del recibimiento que se dispensaba en los centros cuando venía el director de la delegación a celebrar misa, o la directora de la delegación a comer. Hasta los manteles de fiesta se ponían en el oratorio. Las meditaciones de cualquiera de los cargos de la delegación, no eran sobrenaturales, "eran sobre sobre naturales". Ellos sí que tenían hilo directo con el espíritu santo, los demás nos arrastramos por el mundo, tratando con la gente y se nos pega la poca fe y la poca visión sobrenatural.

"Visión sobrenatural" en realidad era creerles a ellos a pies juntillas.

Piensa también en el toreo que se traen los directores de las delegaciones con las y los numerarios de a pie. Piensa en cuándo has ido a la delegación y has hablado en un lugar donde había una puerta a modo de tabique de manera que al otro lado alguien podía estar escuchando. Piensa en los informes que han hecho sobre tí donde se detallan tu vida y milagros, informes que jamás has tenido el derecho de leer.

Piensa en todos los malos ratos que los que hemos sido esclavos hemos pasado para llegar a todo: cumplir las normas, el trabajo, quedar con las supernumerarias, dar los círculos.

Es para observar, si os dáis cuenta ellos siempre tienen la receta perfecta de lo que hay que hacer para cualquier problema que plantea una supernumeraria, pero ellas jamás se ponen a aplicar la receta. Era una de las cosas que más chocaban: las directoras nunca se despeinan, pero saben perfectamente lo que tenemos que hacer los demás. ¡Mira qué bien! y si falla la aplicación, la culpable no es el grupo de directoras que decidió aquello, es la numeraria o agregada que tuvo que ejecutar. Es la manera perfecta de no equivocarse, cien por cien efectiva, "como nunca hago nada nunca me equivoco".

¿No os dáis cuenta del juego? si la directora del centro te decía algo muchas veces era porque se lo habían ordenado así en la delegación. Si tú no estabas de acuerdo e ibas a la delegación ¿qué hacían las directoras de la delegación? ¿sacar la cara por la directora del centro? ¿decirte la verdad "eso lo pensamos nosotras"? en absoluto, te toreaban. Se hacían las comprensivas, y te daban respuestas evasivas.

Por eso no comprendo a los ex que sabiendo cuál es el funcionamiento se ven regularmente con gente del opus, ¡todo está planeado y manejado! una persona del opus dei no se relaciona con alguien, especialmente si ese alguien ha pertenecido, si no es con una finalidad institucional. Y la finalidad institucional con los que estuvimos dentro alguna vez es clara: taparnos la boca.



Ana Azanza
Posted by Picasa

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Totalmente de acuerdo, las directoras nunca se despeinan. En cambio, en otras órdenes religiosas el superior no tiene humos y, en una comunidad que conozco, él es el que siempre se levanta y se va a abrir la puerta al recién llegado mientras los demás siguen comiendo. ¡Igualico que en el Opus!

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