EL CUARTEL_CONVENTO DE ESPAÑA


En la posguerra española las escuelas católicas olían a flores e imperio. Decenas de hombres  y mujeres buscaban la paz interior con ejercicios espirituales y cursillos de cristiandad. ¿O buscaban quedar bien? Los fieles se purificaban con los sacramentos, evitando cualquier manifestación recreativa contraria a la moral. Eran tiempos de censura, penitencia y sacrificio. 34 de los 109 diarios eran órganos católicos, había 800 publicaciones dirigidas por religiosos o laicos de asociaciones católicas, desde 1962 todo lo católico no pasaba la censura, pero los censores eclesiásticos seguían imponiendo la suya a los demás.

Pregunta: ¿Qué necesidad había de recristianizar?
¿A qué se refería Escrivá cuando quería recatolizar desde dentro? ¿Qué ambientes escapaban en España a la influencia eclesiástica cuando dió a luz su invento rebañando vocaciones a todo lo que ya había?

Otra cosa es que quisiera llevar la “revolución espiritual española” a otros países. Y sí, esa “revolución” que no es sino “involución”, alianza de los poderes de toda la vida con el eclesiástico ha triunfado más o menos en los países que se parecen a este por el catolicismo arraigado (Méjico, Italia especialmente). En otros la presencia es testimonial, no están los tiempos para dejarse imponer inquisiciones católicas de cuño económico-religioso en Japón o en Rusia, por citar países con tradiciones bien alejadas.

El catolicismo español salió triunfante de esa simbiosis con el régimen levantado sobre las cenizas de la república y la venganza sobre los vencidos. Pese a que el sistema politico sufrió desafíos a partir de 1960 se mantuvo intacto con la ayuda de la jerarquía, del Opus Dei, de los dirigentes católicos. En los sesenta la emigración fue decisiva para el desarrollo de la economía española. Los millones de campesinos que desembarcaron en las ciudades recuperaron la huelga y la organización sindical, todo desterrado tras la victoria del caudillo.

Una nueva clase obrera emergió, la negociación colectiva fue instrumento que provocó cambios, se exigían mejores contratos, mejores salarios.

Más policía, más ejército, más funcionarios. Aunque policial, paternalista, tecnocrático el Estado español de los 60 era más eficaz que el de la inmediata posguerra. El aumento de los funcionarios de los cuerpos docentes hizo disminuir gradualmente la influencia de la iglesia sobre la enseñanza, a principios de los 60 más de la mitad de todos los estudiantes de bachiller iban a escuelas católicas.

El catolicismo mal que bien hubo de ir evolucionando. Aunque las altas jerarquías españolas con dificultad, a regañadientes y algunos no evolucionaron nunca. Fue patente cuando los obispos españoles acudieron a Roma para las sesiones del concilio Vaticano II. No era de España de donde procedían los vientos de apertura en la iglesia. La mayor parte de los eclesiásticos siguieron acompañando a Franco en los actos, seguían siendo miembros de las Cortes.




Hasta 1971 la Iglesia española no se enfrentó a la iglesia de la venganza que había sido. En la Asamblea conjunta se propusieron arrepentimientos que muchos sacerdotes y obispos ¡todavía en 1971! no estaban dispuestos a acatar como lo demostraron las votaciones.

Carrero le pudo decir a Franco en 1972 que ningún gobernante había hecho tanto por la Iglesia como su Excelencia, sin otra mira que el mejor servicio a Dios y a la Patria
Siempre las abstracciones en los tiranos de la humanidad… para sustituir el objeto adecuado de los desvelos de un político, el bienestar del pueblo.
Veremos la preocupación por el bienestar del pueblo español de todos estos santos varones en  otros testimonios.
García Lahiguera (1903-1989), obispo navarro ilustre, "peticionario" de beatificación para Escrivá y Franco, él mismo en "proceso".

Hubo eclesiásticos que firmaron la petición de la causa de canonización del dictador en 1975. El Obispo García Lahiguera lo definió como “hombre de fe, entregado a obras de caridad, a favor de todos, pues a todos amaba, hombre de humildad”. El como san Escrivá habían sido de los privilegiados que le habían predicado ejercicios espirituales al santo dictador y a su familia.

La religión católica fue la máscara perfecta para el tirano cruel.

Motivos no le faltan a la iglesia católica para recordar lo  mucho que sufrió y perdió con la guerra. Los descendientes de los otros perdedores de la guerra, asesinados con tiro en la nuca o mientras huían por la carretera de Almería, han preferido olvidar y enterrar. No hacen ceremonias de beatificación. Algunos andan con dificultades y porqué hubo una quinta legislatura socialista buscando los cuerpos y poniéndoles una lápida. Pero esto se ve mal en amplias capas de la sociedad bienpensante: es remover el pasado que está suficientemente bien como está.
Huida de la población civil por la carretera Málaga Almería, 1937



Hasta 7.000 eclesiásticos fueron asesinados, ermitas, iglesias, cementerios, conventos fueron saqueados por la España donde Franco no triunfó. Esa violencia anticlerical corrió pareja al fervor asesino que mostraron los clérigos en la otra España. Católicos, terratenientes, hombres de bien, curas se olvidaron por un buen momento de la defensa del orden y la ley para matar rojos en una tarea de limpieza para lograr la supervivencia de la Iglesia y de la Patria.

El éxito de la movilización religiosa animó a los militares a introducir el motivo en sus proclamas. El vínculo emocional de los muertos por la fe y la patria reforzaba la unidad nacional. Sólo que los muertos esta vez eran tan españoles como los que mataban. Ese es el espanto del patriotismo típico español y por el que da miedo ser patriota: se hizo contra españoles.
Los mártires de la Cruzada ocuparon un lugar especial en las iglesias, en todas las catedrales españolas se puede visitar la lápida con dichos mártires.

Todos estos mártires dieron todavía más presencia y poder a la Iglesia, anulando cualquier atisbo de sensibilidad a los que no estaban de cruzada sino defendiendo la República o haciendo la revolución pendiente.

Aunque muchos falangistas de a pie se desengañaron rápidamente con Franco, gobernó como si el país fuera un “cuartel-convento”, despreocupado de las penurias diarias de la gente, el Ausente José Antonio fundador de Falange encabezó todos los actos y lápidas.

Como terreno sagrado se vallaron los lugares donde habían caído los religiosos. Así en Barbastro. Muy diferente la situación de los “muertos por disparo” en Granada, lugar de atroz represión franquista que todavía pesaba en la ciudad cuando Gerald Brenan pasó por allí diez años más tarde.

Jubilosa procesión del traslado de los restos de los 51 claretianos fusilados en Barbastro en 1952 a la iglesia del Corazón de María. Nada que ver con los miles de españoles amontonados en fosas y cunetas hasta hoy. Los claretianos vinieron a ser velados toda la noche por los fieles devotos en el día de su traslado.

Un gobernante español no debería de haber acudido a ninguna de las ceremonias de beatificación de muertos en un bando, me parece un gesto que implica aceptar la gran injusticia cometida y bendecida en el pasado por la dictadura y su jerarquía eclesiástica amiga. Hay que decir que ni Pío XII, ni Pablo VI, ni Juan XXIII se animaron a beatificar en masa a los "caídos". Pero llegó la restauración de la que disfrutamos.

Ya sé que pido mucho. Los políticos que llegan al gobierno no tienen tiempo de sutilezas históricas, ni se rodean de cultos y leídos consejeros. 

¿Quién fue el beatificador de los mártires de la Cruzada? Precisamente vaya por Dios, nunca lo hubiera imaginado, el Papa llevado en palmitas por el Opus. Qué casualidad. Empezó en 1987. Se incluyó en la hornada de nuevos beatos a los curas muertos en la revolución de Asturias de 1934. Lo que implica otro pisoteo a la verdad histórica de España, al señalar a la República como principal instigadora de la violencia anticlerical. Cuando los clérigos no necesitan enemigos adicionales, ellos los han fabricado apoyando las injusticias. SALVO honrosas excepciones muy excepcionales, de las que además hay que decir que la caridad no sustituye la justicia.                        

Lo terrible de una guerra incivil es que pagan los de abajo, los que menos culpa tienen. Como esos seminaristas claretianos jovenzuelos, enviados a una salida honrosa en la vida por sus familias. Y los tiranos eclesiásticos de turno carta blanca para crear estructuras de poder sectario y “morir en la cama como un burgués”. Expresión escrivariana que nunca entendí y hoy veo de significado “grave”.


Manuel de Irujo, (1891-1981)


Ya Manuel de Irujo, uno de esos católicos molestos por nacionalista vasco y ministro republicano (demasiado sui generis para el discurso nacionalcatólico) reconocía en carta Vidal i Barraquer de 1938 que en las dos zonas se habían hecho mártires. Que la Iglesia figuraba como mártir en la zona republicana y en el pelotón de ejecución en la franquista.

Julián Casanova asegura que la Iglesia no soportó la caída de la monarquía y el advenimiento de la República, que los valores católicos no fueran hegemónicos. Movilizó a la población bajo su paraguas ideológico acogió a los sectores más conservadores, preocupados por lo suyo, orden e Iglesia siempre juntos en España.

La complicidad del clero con el terror militar fue absoluta y no necesitó del anticlericalismo para manifestarse. Todos los curas y obispos, todos los católicos de la zona franquista oían los camiones que llevaban a los condenados al fusilamiento, oían los disparos. Recibían peticiones de clemencia. La actitud más frecuente del clero fue el silencio cuando no la delación.

La entrada de las fuerzas franquistas en cada ciudad fue saludada con las oportunas ceremonias religiosas, Te Deums y bendiciones. Franco era el genio providencial que libraba del ateísmo a España. La justicia social española por las armas no contemplaba la reconciliación. Sólo era posible la rendición incondicional del enemigo para que se estableciera la Ciudad de Dios. Y mira que San Agustín advierte que las dos ciudades están juntas hasta el final de los tiempos….nada, siempre hay un clérigo que le apaña la interpretación al tirano de turno.

La Iglesia tuvo así el monopolio de la educación y de la ideología, el control de la población. Sumisión de la Iglesia que no varió un ápice cuando la segunda guerra mundial derrotó a las potencias del Eje. El totalitarismo divino era un nirvana al que era difícil renunciar.  La iglesia española fue mártir y también verdugo

Comentarios

Calahorra ha dicho que…
Ana ¿no seguimos igual?

blog Episodios nacionales:

"Urdangarin usó hasta seis testaferros para ocultar sus movimientos bancarios"
http://es.noticias.yahoo.com/blogs/episodios-nacionales/urdangarin-us%C3%B3-hasta-seis-testaferros-para-ocultar-sus-150652411.html
Calahorra ha dicho que…
25 Sept. 2012 OCUPA EL CONGRESO

http://youtu.be/F5x0pQzyoF0
Isabel C ha dicho que…
Manipulación:
No es fácil que se entienda por terceros.
El día 15, se abucheó fuertemente en Madrid a Ana Botella. Pero en TeleMadrid dijeron que fueron los asistentes quienes abuchearon a los bomberos (el ministro de la propaganda de Hitler - Joseph Goebbels - entre otros dijo, que a más grande es la mentira más fácil es que se la crea la gente (aquí lo consiguen sacando a una esbirra de la procesión en el vídeo que ofrecen a los telespectadores, omitiendo el otro vídeo).

http://www.vertele.com/noticias/los-bomberos-madrilenos-no-abuchearon-a-ana-botella-sino-que-fueron-los-abucheados-segun-telemadrid/
Isabel C ha dicho que…
Ana, este documental, da datos de seglares y religiosos en el preludio de la guerra (aunque hay muchos, quizás los haya mejores)
http://youtu.be/KAFWRXka9vI

Y este otro, creo que también aclara con datos de posesiones del clero,
http://youtu.be/NMI9rySCHGo

Y tb está el episodio de Casas Viejas (en el 2º), aunque fue reprimido por los guardias de asalto y guardia civil de la República).

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