Cárceles de la posguerra

Hay que ver con este Papa, como está soltando las lenguas de determinados curas. Nos alegramos. Es curioso observar que los clérigos de más edad están más al día que los curas jóvenes. Por obra de quien tú sabes, se vivieron 30 años de mutismo y da gusto oír a un cura que afirmar que decir Amen a todo no es de personas. Aleluya, ya era hora. Por poco nos morimos sin oírlo.

Antonio Aradillas estuvo presente en aquella Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes de 1971 que el Opus Dei quiso reventar con papel timbrado desde Roma. Fue el corresponsal del diario Pueblo en aquella Asamblea. El enviaba sus cables que eran convenientemente adecentados al gusto del gobierno por uno de los periodistas más famosos y premiados del franquismo, Emilio Romero. Y además le ha dedicado bastantes escritos al tema. Con más descaro que otros, que nunca tratan la cuestión.

Recuerda que el Papa es un jefe de Estado, y la pobreza estará en despojarse de ese poder. El Papa no puede ser pobre por el poder que tiene. Su poder quedó bien manifiesto con todos los políticos que asistieron a su "entrada en servicio". Recuerda la creación del Vaticano, por los acuerdos de Letrán con la Italia de Mussolini. Se quedó con mucho menos territorio del que tenía hasta el siglo XIX y a cambio la infalibilidad.

Aradillas excomulgaría a la curia por el hecho de ser curia, por la pederastia y la Banca IOR, los responsables están ahí. Ellos nombran a los obispos, nada que ver con el Espíritu Santo que reclaman para sí.
Habla del famoso concordato que tanto querían los ministros franquistas opus. (11:00). Pablo VI quería pactos pero los ministros opusinos querían concordatos. Lo cuenta Tarancón en sus memorias.

Está seguro de que un papa tendrá que pedir perdón a las mujeres por el trato que se les ha dado en la iglesia. 70% de la predicación hablando de la sexualidad, no de la corrupción dineraria.
Tiempos inclementes para la iglesia, más que el siglo XVI. Por el hecho de ser Papa no se es santo. Dicho demasiado claro. Pero es calcado de la otra iglesia, en la que por el hecho de ser el jefe supremo se tiene derecho a la canonización. Con el founder ya lo han conseguido, ahora van corriendo a por el segundo y luego a por el tercero. ¿Cómo debe ser saber en vida que encuanto te mueras sólo por ocupar ese cargo se empezará tu proceso de canonización? ¿Y el que a día de hoy sabe que será el siguiente jefe supremo y que por lo mismo ya sabe que será santo de los del calendario?

Están de moda las cárceles.

Cárcel de Soto del Real

Y como a los ACNP los considero hermanos gemelos y los he estudiado mucho, constatando que en sus unis se alojan hoy tanto Opus como exOpus, traigo lo que dice Gregorio Morán sobre las cárceles de la posguerra. Todos los dominios del Estado fueron santificados por estos cristianos escogidos.

"La cárcel sigue siendo lo que fue en 1940, tumba para muchos y lugar devastador de voluntades donde sólo hay salvación en la fuga, pocas con éxito. Los presos salen destrozados, sólo una minoría sigue en la pelea hasta la siguiente caída que ya con la categoría de reincidente habrá de esperar hasta una nueva época o irá directametne al pelotón de fusilamiento.

Las cárceles, que serán apodadas en los 50 y 60 "universidades", son en los 40 un lugar siniestro, aún más de lo que serán más tarde, donde no había espacio, ni libros, ni amiente para hacer otra cosa que comerse la mala sangre, intentar escapar o esperar pacientemente el final de la condena. Un hombre representativo de la institución carcelaria, el director general de Prisiones, Máximo Cuervo, que unía a lo apropiado de su nombre el de ser ferviente cristiano y miembro de la Asociación Nacional de Propaganidistas, definió a la perfección el espíritu que reinaba en las cárceles: "En nuestros organismos penitenciarios debe presidir la disciplina del cuartel, la seriedad de un Banco y la caridad de un convento."

Estas frases del Máximo Cuervo reflejan a la manera hispana la deformacón de un régimen obsesionado entonces por la imitación del modelo nazi en todos los aspectos de la vida, y cómo no en el carcelario. La etapa más dura de las instituciones carcelarias y de los pelotones de ejecución correspondió históricamente al período en el que dos personas cristianísimas -Esteban Bilbao y Eduardo Aunós- desempeñaron la cartera de justicia, de la que dependían entre otras las instituciones penitenciarias. El lema de Máximo Cuervo referido a la trilogía Cuartel-Banco-Convento, con absoluto desprecio de los demás, recuerda la famosa respuesta de Hoess, el director del campo de Auschwitz, cuando en el tribunal de Nuremberg le preguntaron cómo había sido posible que no se sensibilizara ante la tragedia humana que tenía delante de sus ojos. La respuesta antológica de Hoess ilumina toda una manera de pensar: tenia demasiadas preocupaciones prácticas con los crematorios que funcionaban mal, que no conseguían absorber los suficientes cadáveres y por tanto no tenía tiempo para plantearme problemas metafísicos."

Estas cristianas figuras como Sánchez de Muniáin y Nicolás González Ruiz, el primero otro ACNP como ya dije, publicaban la revista Redención. Esta revista se hacía eco de los conversos y renegados en las cárceles. Por ejemplo Regina García, ex diputada socialista. El titular era "Regina García ex diputada socialista se convierte a la fe". Y desgranaba su auto de fe: 

No me duelen prendas para declarar que influida por teorías racionalistas, hice mías las ideas de los filósofos materialistas del siglo pasado (...) Negaba la existencia del alma, admitiéndola como resultado de las impresiones que los nervios reciben y todo se reducía para mí a fuerza y materia. Abjuro solemnemente de mis errores pasados. Solemnemente me declaro creyente fervorosa.

Ante tanto imperio hacia Dios el propio Papa Pío XII encargó al nuncio que expresara a la Dirección General de Prisiones en 1942 sus felicitaciones por los meritorios esfuerzos en el terreno de una acción tan cristiana y social. 

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Director general de Prisiones de entonces

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Antonio Aradillas fue el autor de '666 preguntas sobre El Código da Vinci'; suya es la frase "necesitabamos un Lutero y nos vino un Luterillo de tres al cuarto llamado Dan Brown.

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