DESTRONADOS

 En su conjunto un inmenso fraude, lástima que ni Papas ni obispos ni curas tengan hijos y no sufran el lavado cerebral de un vástago en la adolescencia y la devolución del mismo hecho unos zorros física y psicológicamente, no digamos financieramente, unos cuantos años más tarde. No han probado la medicina. Entre otras cosas, este invento y fundación es un "destrozafamilias", tanto que algunos de ellos se dedican a defenderla a capa y espada frente a diversas degeneraciones contemporáneas de la misma.

En este bajo mundo  triunfa la farsa como bien dijo Gracián, otro SJ del s. XVII. Falsimundo. No obstante y a pesar de las papales palabras tranquilizadoras, antiguos observadores del fenómeno como Peter Hertel hacen su análisis:

EL OPUS DEI DESTRONADO


El 4 de agosto de 2022, el Papa Francisco rebajó la prelatura personal católica "Opus Dei" del nivel Congregación  de los obispos a nivel Congregación del clero. El teólogo y periodista alemán Peter Hertel analiza este proceso importante en la historia de la Iglesia. Sus investigaciones sobre el Opus Dei, iniciadas en 1976, han aparecido en ocho idiomas.



Octubre de 1978. Pocos días después de que el cardenal polaco Karol Wojtyla se convirtiera en el Papa Juan Pablo II, se manifestó como simpatizante cercano a la organización católica secreta "Opus Dei". En carta por él firmada  comunicó al Instituto Secular: "es necesario e impostergable que el Opus Dei reciba una nueva base jurídica". Se llevó a cabo una reflexión sobre la institución de la "prelatura personal" creada por el Concilio Vaticano II.

Epístolas papales cocinadas en Villa Tevere. A su divino estilo. Sus deseos bajo la pluma del Pontífice.
 "Creadas por Vaticano II", no, disculpe sr. Peter Hertel, creadas por los miembos del "opus Dei" presentes en la ponencia conciliar correspodiente que se ocupó del Clero. La inventaron ellos para sí mismos. La prueba del algodón: en 60 años, desde 1965, año  final del concilio hasta hoy, a nadie más interesó, ni el propio Vaticano recurrió a dicha figura para "redistribuir el clero". Expertos en enchufar rollos y ponerlos en boca de otros. Nada menos que en la Presbyterorum Ordinis. Divinamente.

El Papa Juan Pablo II quería elevar la rica y poderosa "obra de Dios" desde el nivel comunidad  al nivel jerárquico de la iglesia. La teología made in od, combinación de dinero y poder, atrajo a numerosos cardenales y obispos que veían vieron en ella una esperanza de que la Iglesia Católica pudiera regresar a los días de su tradicional grandeza y afirmación social: una Iglesia fuerte,  poderosa y bien armada para defenderse de los enemigos de la fe.



El "Opus Dei" se presentó con fundamento divino, como una “acción de Dios” para salvar a la Iglesia. La autoproclamada "fuerza de combate donde rige la más estricta disciplina" defiende una imagen de Iglesia que había prevalecido en la Iglesia Católica hasta la celebración del Concilio Vaticano II. Fue una iniciativa divina  para salvar a la Iglesia Católica amenazada de disolución. En 1972, el español Josemaría Escrivá fundador de la misma escribió:

“Hoy más que nunca, debemos estar unidos en oración y vigilia para detener y limpiar esta agua sucia que está inundando la Iglesia de Dios. … Nunca he dejado de advertir: el mal viene de dentro y de arriba. Hay una corrupción real y en este momento parece que el Cuerpo Místico de Cristo [es decir, la Iglesia] es un cadáver putrefacto... »



Bajo el pontificado de JP II, el "Opus Dei" ascendió en la jerarquía como ninguna otra institución . Se convirtió en el poder más importante detrás del Papa. Algunos críticos llegaron a calificarla de una Iglesia dentro de la Iglesia.

(Así nos veíamos y así nos  deformaron desde nuestra más tierna infancia o adolescencia en sus colegios y clubs: estamos aquí para poner orden.)

Los preparativos para la actualización canónica del "Opus Dei" se mantuvieron en secreto en el Vaticano durante un año. Pero pronto llegaron documentos decisivos al consejo de redacción de la revista católica española "Vida Nueva". El 31 de octubre de 1979 se imprimió íntegramente el último número de la revista. Y en divina intervención, dos señores del "Opus Dei" se presentaron en la redacción y exigieron que no se publicara el artículo sobre “La transformación (jurídica) del Opus Dei”. La Santa Sede, incluso el Papa Juan Pablo II, aprobó dicha intempestiva intervención en la revista. La junta directiva del periódico fue depuesta y se arrancaron las ocho páginas centrales  de los ejemplares ya impresos. Todo  de Dios. Pero para disgusto de los censores, el diario "El País" informo abundantemente sobre la transformación jurídica.



Cundió la alarma entre católicos del mundo entero. (Menos en Pamplona).  Porque la organización,  llamada "Santa Mafia" por un español avispado que la investigó (Jesús Ynfante), era muy controvertida internacionalmente, incluso entre los católicos devotos, debido a:

  registro secreto de pecados, es decir, con gran capacidad de chantajear a diestro y siniestro, especialmente a personajes que ocupan puestos de liderazgo político y económico; 

la obediencia ciega de los miembros y la censura; 

obligación para los célibes de penitencia diaria mediante cilicio y flagelación semanal; métodos de publicidad cuestionables; adoctrinamiento de menores que se preparan para comprometerse al celibato con 14 años; Participación de financieros del "Opus Dei"  en escándalos susceptibles de penas carcelarias (Italia, España, EEUU, Francia, que sepamos y hayamos recensionado en anteriores entregas, aunque algunos culpables acabaran no entre rejas sino suicidados por su propia  mano o ajena.)

 Circuló en el Vaticano la ambiciosa propuesta de erigir el "Opus Dei" en una diócesis personal, es decir, un nivel por encima de la prelatura personal. Pero los cardenales curiales, temiendo por su propio poder, se opusieron. El cardenal Joseph Ratzinger, el guardián supremo de la fe del Vaticano y más tarde Papa Benedicto XVI, y otros cardenales impidieron que el "Opus Dei" alcanzara ese nivel. Como anunció en privado algún tiempo después, lograron que el "Opus Dei" quedara en una prelatura encabezada por un sacerdote, el prelado, sin llegar a (el disparate de) diócesis personal encabezada por un obispo. Se llegó a un compromiso vaticano: en noviembre de 1982, el "Opus Dei" se convirtió en una prelatura personal de simples clérigos. Por otro parte no quedaba subordinado a la Congregación para el Clero efectivamente competente, sino a la Congregación para los Obispos en el nivel jerárquico medio.



Recibieron sus propios estatutos, que el Papa suscribió. Dichos estatutos fueron tomados en gran parte de las "constituciones" secretas que regían el "instituto secular Opus Dei" (1950-1982). Los reglamentos internos  muy controvertidos  –por ejemplo, sobre instrumentos de penitencia, discriminación de la mujer y el dinero que se entrega en su totalidad a la organización en el caso de los célibes– que no estaban incluidas en los estatutos de las constituciones, fueron aplicadas internamente por el prelado en varios actos secretos.



Según las disposiciones del Concilio Vaticano II, las prelaturas personales deben servir a la distribución del clero. Los laicos pueden unirse, pero no son necesarios para la existencia de una prelatura personal. Según el canon 294 del derecho canónico vigente, una prelatura personal puede perseguir dos objetivos: primero, asegurar una adecuada distribución de los sacerdotes y, en segundo lugar, el cumplimiento de determinadas tareas pastorales. El propio "Opus Dei" se centra en el punto 2 y concluye que, a diferencia de todas las órdenes, congregaciones e institutos seculares, forma parte del orden jerárquico de la Iglesia. Por otra parte, la Prelatura Personal "Opus Dei" es considerada desde fuera como una simple asociación de clérigos.

El embrollo está servido.

El Papa Juan Pablo II apoyó la visión jerárquica del Opus Dei. Y así no sólo estaba subordinado a la Congregación de los Obispos desde 1983 sino que el primer prelado de la prelatura personal del Opus Dei, Álvaro del Portillo, y  su sucesor, Javier Echevarría Rodríguez, en 1990 y 1994 respectivamente fueron consagrados obispos por el Papa. De este modo, la prelatura personal del "Opus Dei" consigue acercarse a su ambicionada "diócesis personal". 

A diferencia del Papa Juan Pablo II, gran valedor de la obra escrivariana así como de la obra Macieliana,  Joseph Ratzinger, entonces guardián de la fe, enfatizó en un documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe que presidía, que una prelatura personal no forma parte de la jerarquía eclesial, sino que es ("sólo") una asociación de creyentes. Como sabemos, en 2005 se convirtió en el Papa Benedicto XVI. Y no está claro si Ratzinger una vez en el Trono de Pedro, mantuvo su actitud original hacia la única prelatura personal hasta hoy conocida.



En cualquier caso, su sucesor, el Papa Francisco, derribó al "Opus Dei" de su trono. En 2016, el Papa Francisco omitió elevar al rango de obispo al nuevo prelado del Opus, Fernando Ocáriz. En agosto de 2022 fijó entonces cambios fundamentales: el prelado del Opus Dei ya no era básicamente un obispo, sino un sacerdote con el engorroso título de “protonotario”. Esto debilita seriamente su posición frente a los obispos locales. La justificación papal dice: Para "proteger el don especial del Espíritu Santo", se necesita una forma de liderazgo "que se base más en el carisma que en la autoridad jerárquica".



Al mismo tiempo, el Papa separó la organización de la Congregación para los Obispos del Vaticano y la confió a la Congregación para el Clero. Pertenece a ésta si nos atenemos al primero de los dos propósitos mencionados. La Congregación para los Obispos es una especie de servicio de personal del Vaticano para ejecutivos, mientras que la Congregación para el Clero es la autoridad para los sacerdotes ordinarios. Es también un desprestigio para el "Opus Dei". Los cambios también incluirán los Estatutos del "Opus Dei". Francisco los reproducirá presumiblemente en cuanto el Opus Dei los presente con ajustes a su nuevo estatus canónico y se llegue a un acuerdo con la Santa Sede. Además: el Opus Dei ya no debería presentar un informe cada cinco años, sino anualmente, aparentemente también sobre su controvertido funcionamiento interno. En el Vaticano se interrogan perplejos sobre cuál ha sido el motivo específico para que el Papa Francisco tomara estas medidas de rebajamiento.



Se dice que la rivalidad tradicional entre la orden de los jesuitas, a la que pertenece Francisco, y el Opus Dei juega un papel. Se menciona aquí al artífice de la reforma de la Curia, Gianfranco Ghirlanda, el nuevo cardenal, también jesuita y no amigo del Opus Dei. Sin embargo, el mismo Papa describe su intervención principalmente como un proceso administrativo, como resultado de la reforma de la curia, que cambió las responsabilidades en el Vaticano.



En todo caso, no hay indicios de aversión fundamental por parte del Papa hacia el "Opus Dei". Es cierto que limitó la influencia del "Opus Dei", adquirida sobre todo bajo el pontificado de Juan Pablo II. En América Latina en particular, se aseguró de que algunos hombres influyentes del "Opus Dei" se jubilaran  lo antes posible. El caso más llamativo es el del Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne. Cuando presentó debidamente su renuncia en 2018 porque tenía 75 años, el Papa la aceptó de inmediato. Como regla general, los cardenales que dirigen una diócesis permanecen en el cargo hasta la edad de 80 años.



Por otro lado, el Papa Francisco no dudó en encomendar importantes funciones a personas y amigos del "Opus Dei". En Suiza, nombró obispo de Chur al sacerdote Opus Joseph Maria Bonnemain. Zurich es parte de esa diócesis. Allí no sólo está la sede del Opus Dei en Suiza, sino también desde hace mucho tiempo el responsable financiero del apostolado internacional del "Opus Dei" con instituciones corporativas y relaciones bancarias.

Colonia se rebela contra su arzobispo por no esclarecer abusos sexuales |  Alemania | DW | 01.02.2021Cardenal Woelki, de Colonia, envuelto en gran polémica por los abusos y no contar con los laicos de su diócesis. Los métodos que aprendió en od no se estilan por allí.

En Colonia, donde se encuentra la sede del "Opus Dei" alemán, el papa Francisco dejó en el cargo al cardenal Rainer Maria Woelki. El jefe de la iglesia de Colonia estudió en el "Opus Dei" en Roma e hizo su doctorado. Su vicario general, a quien nombró en esta diócesis la más rica de Alemania, es miembro de la Sociedad Sacerdotal del Opus Dei. (No sé si se refiere a Guido Assman, el actual vicario general, o al anterior, Markus Hoffmann.) El propio Woelki es controvertido debido a su cuestionable papel en el debate sobre el abuso sexual, y lo es en el interior de la conferencia episcopal alemana. Se tomó un año sabático como jefe de la archidiócesis durante cuatro meses y presentó su renuncia al Papa. Pero el papa Francisco aún no ha aceptado la renuncia, lo que le permite al cardenal retomar su cargo como arzobispo de Colonia. Woelki dijo que no era miembro del "Opus Dei". De hecho, como sacerdote diocesano, no puede pertenecer a la organización.

Pero, por lo que se puede saber, nunca declaró no ser miembro de la Sociedad Sacerdotal del Opus Dei. Dicha Sociedad incluye  líderes eclesiásticos cuya identidad permanece desconocida durante su actividad episcopal y sólo es hecha pública por el "Opus Dei" después de su muerte. Peter Hertel

Trampas, secretos, retorcimientos, escondrijos, restricción mental. Santificación  dicen ellos.

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