OPUS DEI - traición dentro de la Iglesia

Mejor escuchar a 1.5. Por aquí y por allí personas se enteran y se hacen eco. Un buen resumen de todos los delitos y los últimos acontecimientos. En 17:33 una instantánea donde figuran el iniciador y sus dos sucesores previstos, hasta 2018 llegó su herencia directa. El de ahora no sale en la foto pero se sabía hace 30 años que sería el tercer sucesor acreditado garantía de calidad.


Estuve en la presentación de un libro, los ponentes, probables compañeros de trabajo en el pasado me hicieron pensar en ella, a la que no he podido escuchar ni dos segundos seguidos. Habría querido ser catedrática en Granada y se quedó en Jaén.
Se hacía "pasar" por nume, y, sí de vez en cuando la veíamos en el centro, y en el círculo. Pero su centro de referencia en general estaba en Granada, no aquí. Vivía en su piso cercano a su trabajo, no creo que cometiera el desliz de entregar su sueldo. Entiendo por parte de los opusinos su interés por retenerla, como infiltrada en grupos de investigación sobre "mujer", cercanos al pesoe andaluz sin duda. Pero por parte de ella, no sé cuál era el interés de seguir en el rebaño.
Nos despreciaba. Se comprende, una señora catedrática de su nivel no podía vivir vida de internado de huerfanitas. Colegialas de 30, 40, 50 años, sí, era ridículo.


No la he podido soportar ni una sola frase, la ideología opusina pura, y lo que recuerdo de ella me impide hacerle caso un solo minuto. Se habrá jubilado, ya tiene más de 70 ¿seguirá con la comedia?
No sé nada de ella, no la conocí ni conviví. Solo la sensación de desdén hacia mí y otras como yo. Al tiempo que hacía su vida.

Había otras así, con un pie dentro y otro fuera.



Los humanos hacemos muchas cosa al revés: aplaudimos y ensalzamos la basura, denigramos y arrinconamos lo que vale. Siempre hay más mediocridad que excelencia, pero nunca deja de haber seres humanos sabios que enseñan. "Solo que" hay que buscar, rebuscar, mirar, remirar porque no se les suele hacer publicidad, y menos en España.
Hay que buscar mucho.



En 6:22 nombra al "Opus Dei". Es curioso como en las historias mitológicas de los principios escrivarianos no figura el hambre y las miserias de la posguerra. 

Hambre que fue humanamente provocada, más allá de los destrozos de la contienda, afectó a todas las regiones, a las que fueron república hasta 1939 más. Castigo añadidoHa sacado un libro sobre la Hambruna española,le hice una pregunta y me habló del fuerte de San Cristóbal como si tuviera escrito en la frente "nací en Pamplona". El famoso fuerte transformado en cárcel franquista donde se produjo una fuga de presos en 1938, la mayoría cazados como conejos por el monte, solo uno me parece logró huir a Francia.

hecho mucho por la Iglesia". 120 La escena nos recuerda a una parábola de los Evangelios escenificada.

Su vanidad y su soberbia le llevan el día del fallecimiento de su madre a llamar el día 22 de abril de 1941 al Gobernador Civil de Lérida al que tutea:

- Oye, Juan Antonio, se ha muerto mi madre. ¿Cómo podría llegar pronto a Madrid?

- Ahora va el coche mío con el chófer. *?*


ESCRIVA Y LOS SIETE PECADOS CAPITALES

Incluso para la designación de su cargo como Prelado de la Obra lo quiso vitalicio, circunstancia verdaderamente excepcional en las instituciones de la Iglesia donde sólo el "papa negro", el prepósito general de los jesuitas, goza de tal privilegio.

Como dice el Premio Nobel de Literatura español, Camilo José Cela, "el mismo nombre de la sociedad, Opus Dei, ya encierra demasiada soberbia: Obra de Dios, así, con mayúscula, es una estrella que brilla en el firmamento, o una puesta de sol, o un pájaro que vuela, o una mujer hermosa. Pero una sociedad hecha por los hombres, por nobles que sean sus fines, no es Obra de Dios, sino de los hombres; recuerde aquello del libre albedrío".

Claro que el soberbio Escrivá no se recataba en decir: "Papas he conocido varios, obispos conocéis todos un montón, pero fundador sólo uno y Dios os pedirá cuenta de haber vivido en la época del Padre", tales eran las palabras que monseñor en el curso de una meditación dirigida ¡a un grupo de "hijos" suyos en Londres en 1962. Argumento que repite en privado: "Mira, Alvaro. Obispos los he conocido como borregos, cardenales a montones, Papas como media dogena... pero fundadores del Opus Dei sólo hay uno. Y ese soy yo".  Era la soberbia en persona.

Como decía una antigua adepta a la Obra: No creo posible que la santidad de Monseñor pueda basarse precisamente en la sencillez o en la humildad. A modo de ejemplo: monseñores en la Obra había varios; es un título honorífico que en la Curia romana abunda mucho, lo eran, entre otros, Alvaro del Portillo - después obispo -, Salvador Canals y varios más. Pero este dato se ha preferido ignorar hasta que monseñor Escrivá ha muerto. Viviendo él, sólo de él debía hablarse. Tampoco en la Obra, ningún sacerdote es Padre, sólo lo es monseñor Escrivá.

También es sintomático el hecho de que monseñor Escrivá jamás asistiera, en los muchos años de su estancia en Roma, a los funerales de ningún cardenal, ni de ninguna personalidad. "El sólo recibe en casa", se solía argumentar.!

Su falsa modestia viene reflejada en la siguiente anécdota cuando un sacerdote navarro, el padre Iribarren, que le visita hacia 1935 en la residencia de Ferraz, cuenta lo mucho que le costó ya que le recibiera. "Repetidas veces tuvo que anunciarse y, finalmente, viendo que no salía, le dijo al muchacho que le abrió la puerta: "Dígale que aquí hay un cura que no se marcha sin verle". Salió por fin don Josemaría y le abrazó diciéndole: "¡Hombre! ¡Cuánto lo siento! Me ponen un muro, no me dejan salir". El muro era él mismo.

Por eso, antes de partir para Roma donae fijaría su residencia desde 1946 argumentaba a sus más inmediatos: "venid a hablar conmigo - aprovechaos ahora - que dentro de poco ya no lo podréis hacer, porque instalaremos una gran mansión en la misma Roma, junto al Vaticano - desde donde gobernaremos el mundo todo ello con dinero de cada Estado y en edificios oficiales de cada uno de ellos, porque serán los mismos gobernantes los que nos lo pedirán... yo me instalaré allí y ya no podréis hablar conmigo... Aprovechaos ahora".

El, de sí mismo, le gustaba repetir que "la gracia de Dios le acompañaba",  afirmación teológicamente soberbia. Será quizá por ello que comienza a acaparar títulos y distinciones. Un día lo será todo a la vez: cura, doctor, monseñor, prelado, marqués, anhelante de prebendas, honores y condecoraciones puede ser que para prenderlas en la sotana. Muchos socios de la Obra no han podido todavía recuperarse de los efectos negativos del "affaire" de marquesado. "Un hombre todo espiritualidad, ' que reniega de las pompas y vanidades ¿cómo puede buscar, en la segunda mitad del siglo XX el oropel de un título de nobleza?". Claro que lo que se calla y se silencia en la Obra es que el 22 de abril de 1947 Escrivá, luego de dar una fuerte suma de dinero como limosna para obras pontificias fue nombrado "prelado doméstico de Su Santidad" cargo honorífico que daba derecho al título de monseñor y que tal y mediante esta nueva forma de simonía se producían las coordenadas de causa a efecto.

Por otra parte, su secretario Antonio Pérez nos informa: "El Padre Escrivá no solía ir a reuniones en las que no quedara claro de antemano que él iba a ser la persona más importante. Por eso iba a tan pocas. Pero una tarde le invitó Ruiz Giménez a una recepción en la Embajada Española y al llegar, le saludó con un "¿Cómo está usted, padre Escrivá?". Escrivá se dió media vuelta y se marchó. Luego nos explicaba Alvaro del Portillo que aquella no era manera de tratarle. Ruiz Giménez le hubiera podido decir Padre o monseñor Escrivá, pero no "padre Escrivá".



Su vanidad se halagaba al ver la trepa de muchos de sus "hijos", y ello "se convirtió en un componente de su creciente megalomanía"... Sólo tenía un rato para los importantes. "A tí un beso, por ser director general, a tí dos por ser subsecretario" les dijo a González Valdés y a García Moncó, altos cargos entonces del Ministerio de Comercio.

La cosa llegó a tanto que Escrivá impuso como ritual añadido a la liturgia interna sobre el Padre, enriquecida en el Congreso General del Opus Dei de 1956, el rodillazo que se había de dar en su presencia. Escrivá exigía que se hiciera ante él la genuflexión, reverencia que en la Iglesia sólo se practica ante el Papa y que sentaba precedente en la Iglesia Católica en la que ningún héroe ni santo de la Santa Madre Iglesia ha exigido en vida semejante acto de postración.



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