MAS GAYS QUE LA MEDIA

Cuando leí la última publicación testimonio de envergadura, no pude evitar pensar en el tema que hoy traigo a colación, entre otros temas, pero este precisamente se hace más evidente.

 Parece sincero,  no tendremos testimonios de este calibre por aquí. No podemos.


Podría haber hecho una carrera literaria y profesoral en la iglesia católica. David Berger era profesor en la Academia pontificia Santo Tomás de Aquino y Lector de la Congregación vaticana para la doctrina de la Fe.
Pero salió del armario.

 




 Sebastian Kaiser ha hablado con él sobre homofobia en la iglesia católica, curas homosexuales y sobre el Papa Francisco. 

BZ: Sr. Berger, ¿Cómo valora ud. las duras afirmaciones de la iglesia católica sobre el matrimonioo gay?

Berger: No me sorprenden. A pesar de que el papa hasta ahora se ha expresado de manera amable con respecto a los hombres homosexuales. Pero cuando se trata de que los homosexuales se comprometan para reivindicar sus derechos, entonces las reacciones de la iglesia son como siempre han sido bastante agresivas. En una carta al principio del Pontificado Francisco exigió al gobierno francés frustrar la legislación sobre el matrimonio homosexual. Me ha sorprendido más el tono duro tras el referendum en Irlanda.

BZ: ¿Por qué la iglesia tiene tantas dificultades con la homosexualidad?



Berger: Eso ocurre no sólo en la iglesia católica. La misma pregunta se podría plantear a nuestra evangélica canciller federal. El deseo de los hombres y mujeres homosexuales de poder acceder al matrimonio es un deseo bastante conservador, incluso de los orígenes del cristianismo. El deseo de ser fiel hasta el final de la vida a una pareja con la que se convive y comparten responsabilidades. Si el matrimonio y la familia son valores conservadores, la CDU y la sra. Merkel deberían de estar orgullosos de sus conciudadanos homosexuales también la iglesia católica debería de estarlo.

BZ: Muchas personas homosexuales tienen hoy la experiencia contraria.

Berger: Las causas están en la parte emocional y psicológica. En la iglesia católica se junta con el hecho de que a través de los siglos la iglesia ha logrado ser un lugar muy atractivo para los hombres homosexuales. Por ejemplo, los rituales, las vestiduras de los sacerdotes y ser una sociedad de hombres. Por eso se da entre el clero católico un número superior a la media de curas homosexuales. Hay estudios que hablan de un 30 o 40%. Según mi experiencia que tuve en el Vaticano y en la iglesia católica alemana, una gran parte de esos hombres ponen en práctica su homosexualidad.

BZ: ¿Cómo se conjuga esto con la homofobia de la iglesia católica?

Berger: Los homosexuales desde el punto de vista eclesial viven en una permanente, increíble y difícil situación de pecado. No tendrían que poder acceder al sacerdocio. Ahí se origina un perfecto mecanismo de poder, con el que se puede tener a la gente sometida y bajo presión. Esto ocurre en la iglesia católica, cuando un sacerdote se muestra desleal al papa o es crítico en la iglesia, entonces se utiliza su homosexualidad como medio de presión. Tengo archivadores con cartas de curas católicos que lo prueban, y puedo recordar docenas de conversaciones con clérigos que me han hablado de su experiencia.

BZ: Hay otros ejemplos.

Berger: Sí, correcto. Para aquellos que tienen mala conciencia por ser homosexuales puede ser un motivo para presentarse particularmente fieles a la iglesia. Para equilibrar la desventaja de ser gays, esos curas se muestran especialmente fieles al Papa, especialmente piadosos y especialmente comprometidos con la liturgia. Los que son particularmente piadosos y aplicados tienen más posibilidades de ascenso. Lo que lleva al hecho de que en lo alto de la jerarquía eclesiástica la porción de homosexuales es particularmente elevada. Muchos de ellos someten a la misma presión que ellos han vivido a los de abajo. El sistema se retroalimenta. Lo viví personalmente. Hablo también de mí. En mi caso la cosa no funcionó del todo, psicológicamente son mecanismos que funcionan.

BZ: Muchos esperan que con Francisco la relación de los homosexuales con la iglesia cambie. ¿Comparte esta postura?

Berger: No. Ha cambiado el tono de la iglesia y me alegro. Pero la enseñanza de Francisco es la misma. No sólo en el tema homosexualidad, sino en otros puntos. Por ejemplo en la cuestión del acceso de la mujer al sacerdocio o sobre la contracepción artificial. Sobre todo ello el Papa ha pronunciado palabras simpatícas y a veces sorprendentes. Pero en las cuestiones básicas de la iglesia no cambia nada. Es la particular tragedia de este pontificado

BZ: Significa eso que no cree que el Sínodo sobre la Familia del próximo otoño vaya a cambiar nada?

Berger: Ese sínodo permanecerá asentado sobre el catecismo de la iglesia. Ahí se dice que a los hombres homosexuales hay que tratarlos con respeto, hay que amar al pecador, pero condenar el pecado. En ese sentido habrá algunas declaraciones que mostrarán la buena voluntad de la iglesia. Esa difrencia entre la predisposición y la acción es absurdo y no funciona. Desde mi punto de vista manifiesta una esquizofrenia del pensamiento, que me parece evidente en este caso. Como si por hubiera algún tipo de libertad de elección en la predisposición homosexual de las personas.

BZ: Sin embargo no todas las normas de Roma se aplican literalmente. ¿Cómo va la cuestión del matrimonio gay?

Berger: En Alemania hay curas católicos que bendicen a parejas homosexuales. He asistido a alguna de esas ceremonias. Pero no pueden tener lugar públicamente. No se permiten fotos ni grabaciones de vídeo. Mientras quede en la intimidad se mira para otro lado.

BZ: ¿Qué significa eso para las parroquias?

Berger: El ambiente es muy diferente, un católico no es por naturaleza homófobo. Hay gente razonable que con la homosexualidad tiene un comportamiento bueno o malo como otras personas. Muchos homosexuales están bien arraigados y acogidos en sus comunidades. También hay otros que toman muy en serio lo que dice la iglesia y lo que pone en la Biblia. Muchos de ellos, también jóvenes, tienen problemas psicológicos por su homosexualidad. A menudo son chicos de familias católicas inmigrantes.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Se oye a más de un nume o supernume decir que el Padre (Josema Escrivá de Bala) tenía "muy buena pluma". ¿Es porque escribía bien o por el ramalazo que tenía y porque perdía más aceite que Redondela? Se comenta que el susodicho estuvo en un psiquiátrico para ocultarse de "los rojos" en la guerra civil, pero hay quien dice que el de Barbastro tenía serios trastornos de la personalidad, y alguna tara mental, vamos que era un esquizoide megalómano, pero que también podría tener sentimientos reprimidos. Se menciona esto porque quizá pudieran gustarle los varones al recto Escrivá y de ahí la aversión de todo su discipulado hacia ellos, y ese deseo constante de "curar" a los gays.
Anónimo ha dicho que…
La única vez que San Josemaría dijo una bellas palabras con ese lirismo teológico y reflexiva profundidad de que disponía el fundador de la divina Obra:

https://www.youtube.com/watch?v=AgLAE3DeU44

Los tiempos que con nostalgia añoran los Opus (en clave de humor):

https://www.youtube.com/watch?v=5Ai5YS3y5Dg

Anónimo ha dicho que…
http://www.eldiario.es/sociedad/autobus-Hazte-Oir-mensaje-enganen_0_616989126.html

Los de Hazte Oír siempre tan simpáticos y tolerantes ellos...

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