UNA VIDA CORRIENTE Y MOLIENTE

Me envían un link a un libro de un afectado por la trama opusina. Empresario despojado. Uno más. De Córdoba. Compinchados sus socios, agencia tributaria, jueces, fiscal...
Hay que léerselo despacio para entresacar. ¿La hija de Franco era en realidad de su hermano? primera noticia.

Y Cipriani parece estar también en caída libre. Ahora nos enteramos de este libro de hace 15 años, el conflicto de la PUCP, la pontificia universidad del Perú a la que quería despojar del adjetivo pontificia y que nos entretuvo un tiempo, era la guinda de un pastel, toda una vida dedicada al poder, su uso y abuso.

 Un histórico del conflicto con la Pontificia Universidad Católica del Perú.

El asunto  PUCP una gota de agua en el mar de caprichos, cacicadas, abusos de poder y etc. desde que ascendiera a obispo de Ayacucho, luego a mediador con unos terroristas, luego a Lima y finalmente a cardenal, todo en tiempo récord y dejando un reguero de dolor y destrucción por donde pasaba. Echando monjas, frailes, curas, cerrando comedores y colegios que no eran de su agrado en Ayacucho, sembrando el terror en la población por su poder para manejar todos los nombramientos gubernamentales en esa ciudad. Al servicio de un dictador. Lo mismo que su padre que en gloria esté. En resumen, la PUCP, el último episodio de una larga serie.
Ahora le niegan la pluma en "El comercio" por plagio. ¿Otro al que le van a descubrir una diabetes mortal? qué susto de gente.


Todos los damnificados por Cipriani en Ayacucho se quejan de su afán de controlarlo absolutamente todo. Un fiel vástago. De tal palo tal astilla. Apoyándose en los frailes que siempre hay en cada congregación de ideas medievales para salirse con la suya

Magno Sosa periodista se atreve con las andanzas de Cipriani, ¿para cuándo alguien así en España? Cipriani numerario desde 1962, en principio "para santificarse en medio del mundo".  Ya en 1977 ordenado sacerdote en Madrid. Profesor en universidad romana y luego en la Pontificia de Lima. Mandamás del OD en Perú. Y en 1988 el episcopado.  Además, nada de irse a Yauyos de obispo de tercera regional. Primero Ayacucho para finalizar la carrera en Lima, capital de Perú, y último escalón, cardenal en 2000. Lo normal de todos los que tienen una vocación a santificarse en la vida corriente, en los deberes ordinarios del cristiano, ser ingeniero célibe, para acabar de cardenal. Una trayectoria más corriente imposible.

De este "Cipriani, el teólogo de Fujimori", publicado en 2001 según parece, destaco la primera parte, hasta la p. 61, en ella se relatan episodios de una vida ejemplar de numerario OD al frente de una diócesis.

En 1988 llegó a Ayacucho, lugar de muchas muertes de campesinos a manos de Sendero Luminoso. El arzobispo declaró:

"en un contexto violento como el de Ayacucho, las muertes, desapariciones, y abusos
son parte del enfrentamiento de la guerra. Los defensores de los derechos humanos lo llamaron guerra sucia. Yo creo que la Fuerza Armada tuvo que utilizar mecanismos para conocer cómo  y cuándo ocurrían esos asuntos. Y cuando utilizaron esos medios, naturalmente hubo muertos de un lado y de otro."

La opinión pública entendía que el obispo se desentendía de la violencia: "efectos colaterales".

"¿Qué quieren que uno dé marcha atrás en la historia. La Fuerza armada ha cambiado su actitud ¿queremos hurgar entre los muertos y sentimientos de toda esa gente resentida para oponernos al gobierno? No estemos en ese espíritu de venganza."
En especial no hay que oponerse al gobierno.

Por lo visto Fujimori consultaba al obispo para cargos civiles y militares del departamento de Ayacucho. Si esos cargos le daban la espalda al obispo, el obispo cargaba contra ellos en la homilía. Y lograba destituciones o dimisiones de los que no le eran adeptos.
Más que amor el obispo generaba miedo al poder entre los ayacuchanos, que miraban las cuatro esquinas de la calle antes de pronunciar su nombre.
Se paseaba con 6 policías que lo custodiaban y como si del presidente de la república se tratase, la calle donde estaba su residencia se cerraba al tráfico por la noche, además de estar vigilada por el ejército.

Al principio no le agradaba Fujimori y apoyaba a Vargas Llosa como candidato a la presidencia de la república. Incluso daba directivas a los curas para que hicieran  propaganda de ese escritor. Pero cuando en el 92 "el chino" ganó las elecciones Cipriani se hizo su valedor y "supporter".

El arzobispo se encargó de que matrimonios extranjeros adoptaran por la vía rápida a niños huérfanos de la violencia recogidos en una institución llamada Pro Puericultorio. Entre los años 1990 y 93 se dice que se vendieron niños por 20 mil y 30 mil dólares. Todo sotto voce pues a quien revelara este tráfico se le amenazaba con denuncias.
Ludeña, que fuera Director general de Educación de la provincia se queja de los manejos del obispo en relación a su departamento. Al cabo de tres años dimitió, pues el obispo presionó todo lo que pudo, levantando infundios, buscándole enemistades para que se marchara.
Desalojó el colegio "Corazón de Jesús" de 700 alumnas, porque decía que era terreno de la diócesis y querían construir un centro de fomación espiritual. El arzobispo se fue al juzgado a emprender un pleito para que desalojaran. Les llamó desagradecidos por ocupar los terrenos de la iglesia gratis, y los acusó de estar financiado por terroristas de Sendero, los padres se asustaron. Nadie les apoyó, todo el mundo estaba con el poderoso obispo.
Ruth Ochoa, directora de Salud, también tuvo que dimitir por intromisión del obispo. El la propuso para el cargo y cuando vió que no se plegaba a hacer todo lo que él quería, empezaron los chismes, las maledicencias, los tropiezos. Otra que dimitió.

A los curas de la diócesis mayores los privó de unos dólares que llegaban de Adveniat, ayuda a la iglesia necesitada, si eran 300 dólares, les dejó con 100. A las monjas del convento de santa Teresa les hizo cerrar un comedor para 200 niños y ancianos, con la excusa de que eran carmelitas y habían salido de la provincia, las monjas de clausura no tienen que salir.
Parece García Márquez...
Un buen día las monjas dejaron de recibir el dinero que les llegaba de Lima y cuando fueron a pedir explicaciones el obispo les dijo que el carisma de las carmelitas no era alimentar pobres.

Les quitó una parroquia a los franciscanos. En su lugar puso a un cura español OD.
Los jesuitas en la diócesis habían establecido una labor social muy fuerte con las víctimas del terrorismo, proporcionando asesoría legal, salud...etc Cipriani llegó y quitó al jesuita que estaba al frente, para poner otras personas y cambiar totalmente el enfoque, sólo asistencial.

José Carlos Flores, antropólogo jesuita explica como Cipriani cuestionaba lo que hacían los jesuitas en la diócesis. A él le increpó por trabajar en la universidad. Tampoco le gustaba que formara grupos de jóvenes en las parroquias, "lo está haciendo sin el permiso del obispo", le dijo. Todos se lo reprochó por carta, inclusive el reproche de trabajar con familiares de detenidos y desparecidos. Le echó en cara que llevara ropa laica. José Carlos Flores opina que el otro jesuita, Smith, que dirigía la labor social, murió de un cáncer a consecuencia de los disgustos que le dió el futuro cardenal.
Quería saberlo absolutamente todo, y sobre todo, quería que los jesuitas estuvieran en las parroquias no en la universidad, y que le informaran si iban a hacer otra cosa,como atender religiosas.

El jesuita opina que el obispo desconfía de todo el que no sea OD. En cuanto al trabajo social en vez de ayudar a las personas pobres a reclamar derechos, organizaba a las señoras ricas de Ayacucho para que recogieran ropa vieja y la regalasen, y así tranquilizar su conciencia.
Tampoco pegaba mucho, dice Flores, que nada más llegar a Ayacucho, Cipriani contratara un decorador para su casa.

Otro episodio en el que Cipriani se hizo definitivamente un nombre fue en la toma de la embajada de Japón en Lima en 1998 por el movimiento Tupac Amaru. Quiso aparecer de mediador con los terroristas, pero en realidad hizo de espía, introduciendo micrófonos en los misales.
Mientras Cipriani decía misa para los rehenes cada domingo, el ejército cavó 8 túneles para asaltar la embajada, y gracias a las cámaras que presumiblemente entraron en un crucifijo conocían todos los movimientos de los secuestradores. En el asalto murieron los Tupac Amaru y dos militares. El "religioso" derramó algunas lágrimas que al periodista del diario Expreso le parecen de cocodrilo. Al poco de esta hazaña llegaría el cardenalato y Lima para Cipriani.

En su ultimo año en Ayacucho supo introducirse en las órdenes religiosas a través de sus miembros más conservadores. "en toda congregación siempre existe un sacerdote con ideas medievales, los que busca Cipriani".
Amarró la capellanía de la universidad introduciendo un cura opus que tuviera vigilados a los capellanes jesuitas, y frenar así el surgimiento de "ideas izquierdistas".




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