¿LEGALIDAD O INGENUIDAD?

Al anónimo de la dialéctica amigo-enemigo de la iglesia, de resonancias Carl Schmittianas, no es aquí. Sorry.Sois oberflächlicher, que os diría vuestro amigo Carl Schmitt. Muy reductores de la complejidad de lo real a los intereses partidistas.
Preston se entretiene bastante en demostrar que es imposible que Santiago Carrillo no estuviera al corriente de las ejecuciones en el Madrid sitiado por las tropas franquistas. Esas sacas fueron conocidas con el nombre genérico de "Paracuellos".
7, 8, 16 de noviembre hubo ejecuciones. Los tribunales examinaban los antecedentes de los prisioneros para decidir si eran peligrosos, a estos los ejecutaban. Quienes contaban con alguien que intercediera por ellos quedaba en libertad. Otros continuaban en prisión. De todos modos se cometieron errores como demuestra el hecho de que sobrevivieran notorios enemigos de la República al tempo que hombres inocentes fueron ejecutados.

Entre los supervivientes un falangista Manuel Valdés, embajador más tarde en República dominicana, Muñoz Grandes, ministro futuro de Franco, Raimundo Fdez. Cuesta, líder falangista que acabó siendo mnistro de Franco.

Un preso de la cárcel de Porlier declaró que Felipe Sandoval dirigía un tribunal conocido como "tribunal de la muerte". Sus miembros solían estar borrachos y sus decisiones eran arbitrarias. Las decisiones debían de ser facilitadas por los Archivos de la Dirección general de Seguridad.

Las ejecuciones de Paracuellos fueron la mayor atrocidad cometida en territorio republicano durante la guerra civil, y se explican, aunque no justifican por las aterradoras condiciones de la capital sitiada. A diferencia de otras sacas anteriores desatadas por la ira popular tras los bombardeos estas fueron fruto de decisiones político-militares. era la consejería de Orden Público la que se encargaba, con la ayuda de milicas de retaguardia y el estímulo de agentes stalinistas obsesionados con eliminar trotskistas. Poco se supo en el momento, la prensa no dijo nada. Pero hubo protestas internacionales, embajador de Chile, de Argentina, cónsul británico, Cruz Roja Internacional las hicieron.

Lo cierto es que los diplomáticos británicos rara vez reconocían las atrocidades cometidas por los rebeldes ni veían las diferencias entre lo que ocurría en una zona y en otra. Mientras que las autoridades rebeldes respaldaron activamente los actos de barbarie cometidos durante la guerra y una vez terminada ésta. la firme actuación del gobierno republicano puso coto al terror tras los 5 primeros meses de la guerra. El periodista neozelandés Geoffrey Cos escribía:

"Los focos publicitarios, dirigidos sobre estas ejecuciones no autorizadas, irónicamente son un reflejo de la oposición del gobierno español a tales acciones. Y es que buena parte de la información ha sido posible graicas a la libertad con el Gobierno ha discutido el problema con las autoridades extranjeras y las delegaciones de visita en el país."

Melchor Rodríguez director general de Prisiones en noviembre de 1936 impidió ejecuciones. El 9 de noviembre el jefe de servicios de la cárcel Modelo, le comunicó que se estaba preparando una saca de 400 prisioneros, y Rodríguez se presentó en la cárcel a medianoche para prohibir cualquier evacuación, a la vez que mandó salir a todos los milicianos que campaban por el recinto. Impidió la liberación de prisioneros entre las 6 de la tarde y las 8 de la mañana, con el propósito de evitar que los mataran e insistió en que acompañaría personalmente a los presos que fueran trasladados a otras cárceles. Así garantizó que no hubiera sacas entre el 10 y el 17 de noviembre.

Melchor Rodríguez escondía gente en el palacio de Viana donde estableció su cuartel general..

Las denuncias que la prensa de la CNT hizo sobre abusos cometidos en las cárceles madrileñas plasman que se veló, no siempre con éxito, por garantizar las bases democráticas. Hubo condenas a anarquistas por robo o asesinato y sentencias dictadas por los tribunales populares de absolución a colaboradores de la causa rebelde, los llamados quintacolumnistas como Muñoz Grandes o Bobby Deglané.
En el bando rebelde no hubo nada equivalente, y mucho menos ejemplos de cortapisas oficiales a medidas de seguridad de emergencia, como el cierre de la operación de la embajada de Siam que llevó a cabo Miaja por considerarla ilegal o la creación de un comité para investigar las denuncias anarquistas sobre las irregularidades de la policía, o la insitencia del gobierno republicano en que para combatir la Quinta Columna debía obrarse dentro del marco legal. Para los que entendían que había que reforzar la retaguardia fue una enorme frustración ver cómo tantos elementos se salían con la suya por la laxitud de la seguridad.

Con el enemigo que tenían enfrente "ser legal" equivalía a "ser ingenuo" y se demostró en más de una ocasión.

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