UNA CARTA INQUIETANTE



Entre las evidencias que la policía encontró en la sede de Pro Fratribus había un archivo del SISMI (servicios secretos italianos) sobre Flavio Carboni, 12 documentos de Calvi, una carta de Hnilica al cardenal secretario de Estado Casaroli, explicando las negociaciones con Carboni y cheques cobrados por valor de millón y medio de ₤. Pero el “objeto” más acusador era una réplica del cardenal Casaroli a Hnilica en la que el número 2 del Vaticano había informado al Papa de los últimos acontecimientos. Así empezaba la carta de Casaroli:





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Juan Pablo II, el papa del OD, abraza al cardenal Casaroli

Reverendo y Excelencia,

He recibido y leído con mucha atención su carta del 23 de agosto en referencia a sus esfuerzos y de otras personas relativos a los problemas del IOR:
Apreciando la importancia y gravedad de la situación que Vd establece pensé que era importante antes de contestarle informar al Santo Padre.
En su nombre puedo transmitirle el gran dolor y preocupación causados por lo que se enteró en su carta. Ni el santo Padre ni la santa Sede sabían de las actividades de las que Vd hace un resumen.
Es necesario decir en primer lugar para evitar todo malentendido, que sus esfuerzos los hizo Vd sin seguir orden ninguna, ni autorización ni aprobación de la Santa Sede.

Además no se puede negar que la situación económica en la que la Santa Sede se halla de notable déficit haría extremadamente difícil en cualquier caso poder satisfacer los requerimientos formulados por su Excelencia y así verse aliviada tanto la santa Sede como Vd de la carga del inmenso endeudamiento que Vd nos ha revelado.
En relación con las causas y modalidades de sus esfuerzos para arrojar toda la luz sobre este aparente endeudamiento es necesario por supuesto estimar las consecuencias legales que su intervención, basada en las mejores intenciones, podría acarrear.
Con esta carta aprovecho esta circunstancia para confirmarle la estima que tengo por Vd ante Nuestro Señor.

Era una extraña carta para haber sido escrita por un secretario de Estado. Intentaba distanciar a la Santa Sede de los empeños de Hnilica. “No tenemos idea…” Pero ¿a qué venía esa pose adoptada para que constara según la cual el secretario de Estado se preocupaba por las consecuencias legales de las acciones de Hnilica? Se infería de ella que el chque inicial de Rotondi de 190.000 ₤ procedía de las arcas vaticanas. Pero todavía más llamativo era que la carta no contenía orden ninguna de desistir, sólo animaba a proceder con cautela, sin implicar directamente a la Santa Sede y con cualesquiera recursos que Hnilica pudiera movilizar a todo lo cual se añadía la mayor estima de las dos autoridades principales de la Iglesia católica. La carta de Casaroli era por tanto una autorización para seguir con lo que estaba haciendo pero a sus propios riesgos y peligros.

La carta de Casaroli planteaba una serie de preguntas:

  1. La estima que el Papa y el Secretario de Estado mostraban por los resultados de las gestiones de Hnilica planteaban el interrogante de qué otros documentos había adquirido el obispo checoslovaco de Carboni. El juez Almerighi estaba casi seguro de que por el millón y medio de ₤ que el Vaticano y Pro Fratribus ya habían pagado, Carboni tenía que haber entregado más de lo que Hnilica estaba dispuesto a admitir. En privado Almerighi decía que el obispo Hnilica no estaba diciendo “toda la verdad”.

  1. ¿Qué ocurrió con los documentos de la United Trading? La contabilidad secreta llevada por Calvi en relación a United Trading constituía su primera línea de defensa. El banquero había dejado claro que sólo con esos documentos podía defenderse de las alegaciones hechas por Marcinkus de que había roto la confianza depositada en él por el IOR. Existió una contabilidad actualizada de United Trading. Carlo Calvi vió a su padre trabajando sobre ella. En su testimonio así lo reconoce, “Recuerdo en marzo de 1982 ver a mi padre en su estudio en Drezzo trabajando en la versión de 1982 de esas cuentas…Esas cuentas nunca se encontraron ni la casa de Drezzo ni en el apartamento de Milán ni en ningún otro sitio. Mi padre llevaba siempre esos documentos encima. Podemos suponer que estaban en su maletín durante su último viaje a Londres…Recuerdo haber visto a mi padre meter esos papeles en su maletín…”

3. ¿Cuáles eran las razones para el sabotaje por parte del IOR de la iniciativa de Hnilica? Se debía a que la dirección del IOR había tratado por separado con Carboni para adquirir por su cuenta los documentos desaparecidos? La ausencia de dichos documentos sugiere que el IOR –entonces controlado por el Opus Dei, si creemos las últimas palabras de Calvi- había llegado a un acuerdo por separado.

  1. Las implicaciones morales del Vaticano metido en estas maquinaciones son inquietantes. ¿Tenía el Vaticano cosas tan terribles que ocultar que necesitaba recurrir a los servicios de Carboni? En su carta al papa de 3 de junio de 1982 Calvi hablaba de su papel en la financiación de barcos de guerra para las dictaduras latinoamericanas, de la ayuda financiera al sindicato Solidarnosc y de la financiación de otros grupos disidentes en el Este de Europa. Calvi no hubiera hecho estas afirmaciones si no tuviera la documentación que lo probara a mano. ¿Qué pasó con todos esos documentos?

  1. Dejando a Hnilica a la intemperie, ¿era consciente del Secretario de Estado de que lo estaba empujando a tratar con los tiburones prestamistas de los bajo fondos? Bajo la amenaza de Carboni el 17 de marzo de 1987 Pro Fratribus solicitó a Vittore Pascucci un préstamo de 10 millones de $ por 6 meses. Pro Fratribus recibió un avance de millón doscientos sesenta ₤ a un interés usurero. Según la Guardia di Finanza Pascucci era el amo tras el Eurotrust Bank Limited de Crocus Hill, capital de la isla de Anguilla, en las Antillas menores. Aunque no tenía autorización para operar en el extranjero tenía una oficina en Roma con el nombre Eurotrust SpA. Eurotrust Bank estaba siendo investigado por lavar dinero de la droga a cuenta de la mafia.

  1. Lo más importante de todo ¿cuánto sabía el Papa de todo esto? ¿Eran sus consejeros del Opus Dei los hombres que dirigían, según Calvi y otros, la finanzas vaticanas al margen del Papa? Según Hnilica el correo del papa era filtrado por la Secretaría de Estado. Otras fuentes indican que el Papa sólo era informado de lo que sus consejeros querían.

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