RENACER

 Tras su traumática experiencia en la Pza de San Pedro con motivo de la beatificación, Brolezzi vuelve a Brasil y retoma su rutina acostumbrada. Dos años más tarde en 1994 estaba en plena crisis. Se planteó abandonar pero se sentía como una persona que tenía que afrontar el salto sin paracaídas.

Se pregunta las razones por las que duró tanto tiempo de nume: 9 años, 5000 horas de cilicio, 600 sesiones de disciplina, 3150 misas en latín.

Siente que ha crecido dentro de la lógica férrea de la mentira, del olvido progresivo de su auténtico modo de ser. Se pregunta sobre tantas cosas inexplicables como la desaparición misteriosa de algunos numes. Algo le pasa por dentro. Inicia su pequeña rebelión realizando infracciones, acciones prohibidas como leer libros no autorizados o ver películas sin consultar.

Pero se hace a la idea de que la única manera de salir de ahí será enamorarse, unirse a una mujer. Brolezzi describe su primer beso con una mujer casada que había conocido en la universidad, con la que luego cortó toda relación. Todavía en su condición de numerario, consigue ser nombrado profesor ayudante en la universidad, frecuenta gente nueva y se enamora de una chica que tenía novio, pero  que le da una gran energía mental y física. Gracias al optimismo renovado por este amor platónico, gana una oposición y se atreve a cometer otras infracciones como asistir sin permiso a la fiesta de licenciatura de la compañera.

En opus se remiten a sus transgresiones para empezar a ejercitar presión sobre él: le dicen que la maldición de Escrivá es que quien abandona la numerariez tendrá hijos defromes, algo terrible pues ya dijimos que los defectos físicos no se aceptan de buen grado en esta institución. Brolezzi insiste en pedir la dispensa de sus compromisos. Pero tiene que soportar a cambio un terrible discurso sobre las consecuencias que se seguirán de su abandono: infelicidad, sentimiento de ser un traidor, vida mediocre, carecerá de hijos o los que nazcan tendrán un handicap.

Brolezzi abandonó oficialmente el 17 de marzo de 1995, lo dejó todo (disciplina, cilicio, diarios, guitarra). Le dieron dinero para mantenerse durante un mes y le acompañaron a casa de un hermano. Su relato de la primera noche fuera es triste y emotiva:

"Llegué a la casa aturdido, como un niño. No dije nada. Mis padres fueron lo suficientemente comprensivos para no hacer preguntas, tuvieron que pasar 10 años de mi salida del infierno para poder hablar con ellos del tema. Mi madre y mi padre se enteraron de todo lo que me había pasado gracias a  mi libro. Y esa fue una de las razones por las que decidí escribirlo, ser capaz de explicar lo que había vivido a mis padres, mis parientes, mis amigos..."

Sin embargo no fue fácil el proceso de desintox:

"Mi hermano no me ayudó, él me llevó a la obrad y me dejó pudrirme allí, hoy sigue frecuentando los ambientes opus, él y su mujer son cooperadores.  Mis dos hermanas me ayudaron como pudieron, usando la intuición femenina. La pequeña fue la que más me ayudó porque seguía viviendo con mis padres cuando volví a casa. Me enseñó a bailar, una capacidad que había perdido y que en Brasil es importante para cualquier persona normal como yo quería ser."

No fue fácil reunir fuerzas para marcharse. "Me llevé casi 10 años viviendo de cualquier manera, afrontando las terribles maldiciones del founder. Decidí que me iba aunque pensando que nunca sería feliz, porque de todas formas estar en el opus dei era una tortura continua. Salté de la barca y me hundí en el mar desconocido, lo mismo que Escrivá prometía a los que se van"

¿Tuvo la ayuda de sus padres, de asesores, psicólogos, asistentes sociales?

"No. Cuando sales ni tu familia ni tus amigos te pueden ayudar. OD se ha encargado de cortar todos los vínculos que puedes tener con el mundo exterior. La experiencia de haber formado parte de esta secta es verdaderamente única. No tienes dinero, ni casa en la que vivir, te sientes como un apestado, una persona al margen del consenso civil. En Brasil no hay cult specialists o expertos en desprogramación mental como en EEUU. Mi consejero fue Dios mismo. No tengo dudas de que me ayudó a dejar la prisión opusd. Y tengo la impresión de que está harto de ver cómo esta secta usa su nombre."

RENACER

El proceso de reinserción en la normalidad tras 10 años "viviendo en coma" fue largo y difícil. Se propuso olvidar el opus. Parecía fácil pero eran muchos los bloqueos y sobre todo en el aspecto de relación con el sexo opuesto. Brolezzi estaba muy preocupado por haber perdido toda espontaneidad en las relaciones con los demás. Pero con valentía fue capaz de abrirse a la vida y a las nuevas personas que salían al camino. Inició una relación con una mujer con la que se casaría. El matrimonio naufragó y con 39 años, otra vez a empezar de cero. Pero su vitalidad le ha llevado a lo mejor y el ex nume acabó por conocer a la que hoy es su mujer con la que ha tenido un niño y una niña.

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