LA DESOBEDIENCIA, LO MAS SEGURO

Curiosamente no he encontrado esta noticia en español, inglés o francés. Un cardenal de origen irlandés que ha ejercido en USA y ahora está en la curia que dice que los curas no tienen experiencia para preparar a las parejas al matrimonio. Saben de Moral y dogmática pero carecen de experiencia de la vida diaria.
Las declaraciones están hechas a una revista de la conferencia episcopal irlandesa, Intercom. "El clericalismo está muerto, no porque hayamos hecho anda contra él, cuestión de números sin más." En su diócesis de Dallas con millón y  medio de católicos de los cuales la mitad iban a misa, sólo 75 curas, que no tenían tiempo para ocuparse de la catequesis de preparación al matrimonio. COn bautizar, casar y demás sacramentos suficiente. Dice que en USA con parroquias que gestionan un presupuesto de 20 millones de dólares, no puede ocuparse un cura sin ayuda de laicos que saben de finanzas.

Como Francisco también piensa que hay demasiados clérigos en el Vaticano, sobrecarga de clérigos, y que las cosas no deberían ser así. Está en contra de la ordenación de mujeres, la ordenación separa del mundo y eso no es una solución para la Iglesia. No serviría de nada si las estructuras no cambian.

En cuanto a este artículo que critica el consenso político del que disfrutamos y rastrea sus orígenes hasta 1965 nada menos y Gonzalo Fernández de la Mora, sólo le ha faltado explicar la relación con el "Opus Dei" de los tres nombres que ha resaltado en negrita: el ex ministro franquista ya citado, el otro ministro de Su Excelencia el caudillo, LLR, y el ex numerario, escritor y filósofo nacido en Las Arenas pero afincado en Navarra tras pasar por Zaragoza. Hubiera sido perfecto colofón. 







SOBRE LA OBEDIENCIA LA ÚNICA VIRTUD

Por cierto “Obedientia tutior” ¿no era el título de una redacción que hubo de hacer Escrivá en el colegio? “la obediencia es lo más seguro”.

Me lo ha sugerido Erich Fromm que trata el tema de la desobediencia. La obediencia tal y como la vivimos ha pasado a ser un defecto, la excusa perfecta para no pensar ni complicarse la vida. Pero nos han enseñado desde pequeños todo lo contrario, y si has pasado como yo por OD, la obediencia es el camino seguro, el que obedece nunca se equivoca, y obedece ciegamente. Instituciones religiosas confundidas con instituciones cuartelarias o ejércitos, en los que efectivamente, si uno está en campo abierto y disparando con un ejército enemigos en frente tiene sentido el orden y la cadena de mando. Pero nadie hemos estado en una guerra clásica como pudo ser la primera guerra mundial o la civil española, de donde proceden los abusos sobre las comparaciones con la guerra para hacernos tragar ruedas de molino.

Y para las jóvenes generaciones, comparto mi experiencia de vida, que hubiera agradecido me hubiera sido transmitida en mi adolescencia.

Corrientemente, y dejando a parte las relaciones padres – hijos menores de edad que es otra cuestión de la que no se trata aquí, en la sociedad civil y en las relaciones corrientes entre personas adultas, suele pasar que quien recurre con frecuencia a la obediencia debida y reprocha desobediencia por doquier, se distingue precisamente en su comportamiento por hacer de su capa un sayo, es decir, lo que quiere y sin consultar. En el opus y fuera del opus, es una constante y en eso no veo diferencias sino equivalencias y coincidencias entre los que se santifican respirando y los que no se santifican ni les importa.

La Biblia nos enseña que lahistoria humana empezó con un acto de desobediencia, Adán y Eva abrieron los ojos y se reconocieron como extraños cuando incumplieron el mandato de Yavé. Tuvieron que abandonar el Jardín del Edén para hacer la historia confiando en sus propias fuerzas. Lo mismo cuenta la historia de Prometeo, castigado por desobedecer a los dioses no se arrepiente, “prefiero estar encadenado a esta roca que ser esclavo de los dioses”, dice en medio de su castigo.

En la Era Atómica el peligro podía venir del obediente soldado que le diera el primero al botón de la bomba. Y hoy todavía si la humanidad se suicida será por los obedientes que no saben más que “cumplir órdenes” sin discernir. Por quienes obedecen a las pasiones antiguas de temor, odio y codicia. Cuando había dos bloques en el mundo, ambos alentaban la obediencia, hoy sólo hay un bloque, los métodos sutiles de persuasión de la publicidad engañosa sea incitando a la compra o al voto, desaniman al desobediente.

Hay una relación dialéctica entre obedecer y desobedecer. Es evidente que Antígona obedeciendo a su conciencia desobedecía las leyes de la ciudad, si hubiera obedecido las leyes inhumanas del Estado que le prohibían el entierro de sus hermanos, habría desobedecido a las leyes de la humanidad. Todos los mártires de la fe religiosa, de la libertad, de la ciencia han desobedecido a quienes querían amordarzarlos. Si un hombre sólo puede obedecer y no desobedecer es un esclavo, si sólo puede desobedecer y no obedecer es un rebelde, actúa por cólera o despecho, pero no en nombre de una convicción o de un principio.

Obediencia a una persona o institución implica abdicación de mi autonomía. La obediencia a la propia conciencia por el contrario no es un acto de sumisión sino de afirmación. La palabra obedecer a la propia conciencia se aplica en sentido figurado y con un sentido totalmente distinto del que tiene la obediencia a otro.

Pero la palabra conciencia requiere una distinción. Conciencia autoritaria es la voz del padre que todos hemos interiorizado que nos obliga y al que queremos agradar por temor. Es diferente de la conciencia humanística que se basa en que como seres humanos nos damos cuenta intuitivamente de lo que contribuye a la vida y de lo que la destruye. Es la voz que nos reconduce a nosotros mismos, a nuestra humanidad.

¿Por qué el ser humano se siente tan inclinado a obedecer? Mientras obedezco al Estado, a la Iglesia, a la opinión pública me siento seguro y protegido. Poco importa a qué poder obedezco. Siempre hay seres humanos dispuestos a usar fraudulentamente al fuerza que pretenden imponerse a los demás como si fueran omniscientes y omnipotentes. Dice Fromm: “Mi obediencia me hace participar del poder que reverencio, y por ello me siento fuerte. No puedo cometer errores, pues ese poder decide por mí; no puedo estar solo, porque él me vigila; no puedo cometer pecados, porque él no me permite hacerlo, y aunque los cometa, el castigo es sólo el modo de volver al poder omnímodo.”

Para desobedecer hay que tener el coraje de afrontar la soledad, die Einsamkeit, de los alemanes que distinguen el que está solo porque quiere del que está solo porque los demás lo dejan solo. Aunque me pueden dejar sola y no estar sola porque no me siento sola, es muy curiosa y dialéctica este asunto de la soledad o el aislamiento. Pero algo de soledad he de afrontar en la vida si he de llegar a ser “mi misma”.

Nos confundimos cuando hemos integrado la conciencia autoritaria y creemos que estamos obedeciendo a nosotros mismos, la obediencia a la conciencia autoritaria tiende a debilitar la capacidad de ser uno mismo y de juzgarse a sí mismo.

No toda obediencia a otra persona es sumisión, el alumno obedece al maestro y es una autoridad reconocida y racional, que nada tiene que ver con la relación entre el amo y el esclavo. Maestro y alumno trabajan en la misma dirección y el éxito del alumno lo es del maestro. También el fracaso. Pero entre amo y esclavo la relación es de explotación, sus intereses se contraponen, la ventaja de uno es desventaja del otro. Cuanto más explotado el esclavo mejor para el dueño.

El sometimiento del alumno al maestro es la condición de su progreso. La autoridad racional como la del maestro o la del capitán del barco en la tormenta actúa en nombre de la razón. La autoridad irracional tiene que usar la fuerza o la sugestión, pues nadie se deja explotar si puede evitarlo.



Hace falta coraje para decir “no” al poder, la capacidad de desobediencia es condición de la libertad y la libertad es condición de la desobediencia. Si temo a la libertad nunca podré decir “no”.

Durante la mayor parte de la historia la obediencia ha sido virtuosa pues una minoría mandaba a la mayoría. Si los pocos deseaban disfrutar de las cosas buenas, hacía falta someter al resto, que los demás trabajaran para ellos. Que los muchos aprendieran a obedecer. El método de la mera fuerza tiene muchas desventajas para imponer la obediencia. Es preciso que la obediencia que sólo nace del miedo se convierta en otra que surja de dentro de la persona. De ahí el “endiosamiento” de ciertos seres humanos que se presentan como Sumo Bien o su representante, Suma Sabiduría o su primer ministro. Conseguida esa identificación los muchos aceptan la obediencia porque es buena y detestan la desobediencia porque es mala.

Desde el siglo XVI hemos presenciado las luchas de los desobedientes contra las autoridades ya sean Lutero, el Papa, el emperador, los príncipes. La lucha contra la autoridad caracterizó la época de las Luces, de la que todos los reaccionarios que en el mundo hay no saben más que decir cosas malas. Cuando don Quijote antes de la Ilustración ya sabía que la libertad es el don más precioso y la lucha por ella no tiene comparación con ninguna otra lucha.

La inspiración crítica se tradujo en fe en la razón, en duda de todo lo que se dice basado en la tradición, la superstición, la costumbre, la autoridad. “Atrévete a pensar”, “Atrévete a dudar”, caracterizan la capacidad de decir “no”.

El famoso caso Eichmann glosado por H. Arendt dió para ilustrar que lo clásico, lo fácil, lo que está al alcance de todos, es obedecer, seguir el rebaño, convertirse en un burócrata alienado que ni siente ni padece ni cuestiona los papeles que le ponen delante. Sólo cumple órdenes. De ahí que el mal sea banal y la justicia una rareza. Eichmann fue capaz de alegar su inocencia aún reconociendo los crimenes contra la humanidad que se le imputaban, pues cumplía órdenes. El hombre masa y más el hombre organización ha perdido su capacidad de desobedecer, y la capacidad de criticar puede ser todo lo que media entre la posibilidad de un futuro para la humanidad y el fin de la civilización.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…

Tonterías.
A ver como consigues desobedecer esta orden:
“”Te ordeno que me desobedezcas””
No existe la desobediencia. Desobediencia es siempre obediencia a otra cosa, otro estímulo, otro interés, otro mandato.
¡Ah s!, en la "propaganda católica" elitista romana y global "si existe" (Cuando conviene a quien manda, que todo es obediencia)
https://www.lavanguardia.com/politica/20180708/45771070478/tarda-avisa-que-para-lograr-la-independencia-cataluna-tendra-que-desobedecer.html
https://politica.elpais.com/politica/2017/09/14/actualidad/1505421588_528463.html
https://www.elperiodico.com/es/politica/20170910/diada-desobediencia-onze-de-setembre-6276720
https://blogs.elconfidencial.com/espana/libertad-de-elegir/2017-03-04/cataluna-independencia-desobediencia-negociacion_1342307/
https://www.lavanguardia.com/vida/20170911/431212652794/diada--la-cup-pide-desobediencia-e-insubordinacion-para-concretar-la-independencia.html
Muy “oportuno” tu artículo … Pero ¿No son un pelín alineados con el poder y la elite?
Ana A ha dicho que…
La obediencia a la que me refiero es la que se inculca en el opus
a las huestes captadas, no estoy hablando de politica.

¿Qué precio están pagando estas gentes que hablan de desobediencia?
es un paripé. Precisamente, no desobedecen, obedecen.
Bla, bla, bla...
lo de Cataluña mas dinero y privilegios para los ricos
y tenernos a todos entretenidos con un "no problema"

Desobediencia de la que hablo es la que nace de uno mismo
ante los que te inculcan una vocación divina.
Otro campo que el del "pacto social" y la política
Sí mi artículo es muy oportuno
porque el OPus reduce todsa las virtudes humanas y divinas a una sola
"haz lo que te digo y estarás cumpliendo la voluntad de Dios", nada menos.
No les cuesta nada decir esas paparruchadas
desobediencia al opus no es gratis. Eso sí es desobediencia.

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