LA SUCESIÓN

El Blackrock que nos introdujo de Guindos está de moda no solo aquí. Por todas partes se quejan de que "nos venden a Blackrock". Hablamos del papel od en el desarrollo económico de España, tuvieron que luchar contra sus enemigos de dentro para instalar sus directrices neoliberales.
En los 60 se lanzaron a diseñar el futuro político del país tras el deceso del dictator.


Quedamos en que tras muchos años de poder unipersonal Franco nombró a Muñoz Grandes vicepresidente. Combatiente de la División Azul, la que fue a Rusia al lado de los alemanes, MG estaba más cerca de la  falange que de la tecnocracia. Otra estrella en ascenso entonces Manuel Fraga, min. de Información en julio de 1962, joven y brillante universitario figuraba como falangista modernista, introduce una censura más ligera que en el pasado. Comprende que los españoles cuyas aspiraciones materiales se ven satisfechas necesitan si no una libertad política a la que siguen temiendo, al menos un acceso a la info más abierto y una prensa menos plúmbea y pesada.
En 1966 el ministro elimina la censura previa de la prensa.
En aquellos tiempos Fraga da la imagen de cierta apertura política de la que no pueden presumir los tecnócratas encerrados en su ámbito dinerario.

En abril de 1963 la ejecución del comunista Grimau señala el límite de la permisividad del gobierno en el que sólo un ministro, Castiella, se atreve a implorar la clemencia del jefe del Estado. También imploró el Papa, pero el gobierno quiere dar un ejemplo a los estudiantes huelguistas. Nada se avanza en atenuar la represión. Mientras la influencia de los tecnócratas por su parte sigue en aumento en un gobierno en el que el Caudillo medio dormido deja que sus ministros de diferentes bandos se den codazos abiertamente.
La remodelación del gabinete el 7 de julio de 1965 deja a los tecnócratas conservar su influencia (García Moncó, Espinosa San Martín) y Laureano queda como ministro sin cartera. Se añaden ministros no od pero cooperadores.

Los años 1967-69 fueron todavía mejores para los tecnócratas y su liberalismo económico. El 22 de julio de 1967 Laureano recibe el Ministerio del Plan de desarrollo. Muñoz Grandes sale del gobierno y le sustituye en noviembre Carrero Blanco, gran protector de los tecnócratas, disfrutaba de la plena confianza del Jefe del Estado que delega en él el ejercicio corriente del poder.

Es el momento en el que las Oposiciones para los cuerpos de la Administración recibieron el nombre de Opusiciones. Pero no sólo opus acceden a dichos puestos, también miembros de Acción Católica,, a menudo rivales de od, y otras personas sin motivación religiosa especial. El aparato estatal se laiciza y en julio de 1967 es proclamada la Ley de libertad religiosa.

Una ley procedente de Castiella, min. de Exteriores, nada tuvieron que ver ni falangistas ni tecnócratas en la moderna iniciativa. Nuevos aires venían del propio Vaticano tras el concilio. La sensibilidad eclesial no era la de la fe religiosa oficial que sometiera las creencias a vigilancia política. Ya ni siquiera los más fanáticos católicos aceptan la prohibición del protestantismo en la península ibérica.

A ojos de los liberales del régimen la ley de libertad religiosa puede ser una puerta de atrás para introducir libertad de opinión y de asociación. En las Cortes los ultras atacan la ley porque ven la intención.

Pero los tecnócratas más que preocuparse de otras querellas salen de su ámbito económico para preocuparse de la sucesión al frente del Estado en la persona del príncipe Juanito, luego Juan Carlos para que no hubiera problemas de número ordinal con Juan, su padre. Para los od siempre innovadores en vocabulario se trata de "perfeccionar" el régimen, lo que ya hicieron colocando algunos de los suyos, como López Amo, de responsables de estudios del príncipe. Y también reactivando el proyecto institucional de restauración monárquica.

Desde la entrevista de 1957 del dictador con el conde de Barcelona López Rodó se dió cuenta de que la restauración estaba todavía lejos en la mente de Franco. Franco progresa en su idea de promover al hijo en vez de al padre al trono de España. En mayo de 1958 Franco dice en las cortes que la monarquía tradicional y católica es la forma política del Estado. En 1961 el príncipe es instalado en Zarzuela, cerca del Pardo, un símbolo del posible sucesor. El conde de Barcelona hace un discurso ante su consejo privado donde habla de perfecta cordialidad con el dictador.
En mayo de 1962 tuvo lugar la boda real en Grecia y en mayo de 1964, Juan Carlos se deja ver en el desfile de la Victoria al lado de Franco.

Pero el dispositivo institucional de los tecnócratas para lograr la sucesión va lento. Laureano le recuerda a Franco en 1961 que ya tienen el borrador de la ley de sucesión sin mucho éxito.  Lo mismo hace en 1964 Carrero, también Herrero Tejedor transmite un contra proyecto de inspiración falangista.
Sólo en 1965 Franco se pone a estudiar el anteproyecto de ley redactado por Laureano. Y ese mismo año Casimiro Morcillo presidente de la Conferencia Episcopal también presiona para que el Jefe del Estado nombre sucesor.
La ley será aprobada por las Cortes en 1966 y refrendada por el pueblo el 14 de diciembre de ese mismo año. La única novedad de la misma es que separa Jefatura del Estado de presidencia de gobierno, una medida que en vida de Franco no se llevó a la práctica. Otra novedad "liberalizadora" de los tecnócratas fue la creación de una representación de "cabezas de familia" en las Cortes. Podían ser elegidos hombres y mujeres casados y miembros del clero.

La ley traduce la victoria de los neofranquistas monárquicos frente a los neo republicanos falangistas. Es el preludio del nombramiento de Juan Carlos como sucesor de Franco. Sólo el 12 de julio de 1969 el Caudillo confirma al Borbón que "ha sido elegido", pero debe aceptar prescindiendo del asentimiento de su padre. Juan Carlos acepta y presta juramento ante Franco y las Cortes el 22 de julio de ese mismo año, con motivo del hombre en la luna. Es "príncipe de España", no de Asturias como tradicionalmente los herederos. Pero no sabe cuál será la fecha de su coronación como rey.

El año 1969 año de la victoria tecnocrática en la movida sucesoria frente a sus adversarios supuestos falangistas, es el año del escándalo Matesa, que implicó a Navarro Rubio, García Moncó, Espinosa san Martín, en la desaparición de millones que supuestamente financiaban la exportación y habrían acabado en las cajas de instituciones "que son pero que no son siendo".
Resultado de imagen de gobierno monocolor 1969
gobierno monocolor, blanco y negro todo hombres

El escándalo salió a la prensa el mes mismo del nombramiento y jura de Juan Carlos. Se reclaman dimisiones de tecnócratas. OD desmiente las acusaciones y pareció que quizás el Jefe del Estado iba a echar a los tecnócratas al infierno. Pero ocurrió lo contrario.
El 29 de octubre si salen Espinosa y García Moncó, entran en el gobierno más amigos de Gabriel que nunca. Los falangistas no ganan nada. No era un gobierno dosificado en corrientes diversas como todos los anteriores del franquismo. El nuevo gabinete se llamó monocolor. Tecnócratas y aliados dominan.

Solís, la sonrisa del régimen, y Fraga, salen, lo mismo que Castiella, que se había alejado de EEUU para acercarse a Francia como min, de Exteriores, y no era eso lo que se quería.
La mayoría de los ministerios se ve acaparada por los opusdeístas, y el ingeniero naval Gregorio López Bravo asciende a Exteriores y hasta líder oficioso del nuevo gabinete. De los 19 ministros, 12 son cercanos o claramente miembros del grupo tecnócrata que es juzgado por los españoles informados como mafia lanzada a la conquista del país.

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