EL GIRO DEL 56 AL 58

 Sí, yo también pienso que la señora tiene algo de meiga, tantos años en el candelero y ninguna de sus pifias pasadas, presentes, futuras le pasa factura. Lo del tren a Santiago que se estrelló, era ella la titular y tan pichi, no sé, como que se podía haber sugerido dimisión. Ni se sugirió.
El otro hermano en la fe, el titular cuando lo del YAK estrellado en Turquía lo pasó peor a nivel jaleo mediático, poca cosa, estuvo en London de embajador sin ser diplomático de carrera y hoy ha desaparecido del radar mediático. Pero esta sigue y sigue y sigue. Y eso que se dijo en aquel blog sobre el PP no oficial que he perdido de vista que fue Mariano quien la impulsó a las alturas. Mariano cayó pero ella incombustible. Me cae mal por ser protectora del médico perseguidor de Isabel Caballero.

Me pregunto si esta contribuyente fue alguna vez nume, porque si lo fue, se ha olvidado de cómo eran las cosas allá dentro. Nada más lejos de nuestras pretensiones que acceder a llevar sotana y decir misa. Todo era practicar el tipo de mujer piadosa católica del siglo XIX en las postrimerías del siglo XX. Ni queue ni tête y no responde para nada a lo que el founder pensó y dijo, a parte de montañas de errores históricos ya comprobados y discutidos en OL abundantemente, como que primero el Insittuto Secular le encantó y luego aborreció de él, porque siempre quería más poder e independencia. Y además se examinó el preciso momento en el que hubo un giro del entusiasmo al aborrecimiento del que no se informó a algunos escribientes opusinos que quedaron como suele decirse con el paso cambiado. Qué aburrimiento estar repitiendo siempre lo mismo. 

Aquí cuando querían el estado de perfección en 1956, Canals, Pérez, Portillo, Bardinet, Fuenmayor viva la perfección, y en 1958 la carta del founder No ignoratis, en particular el número 9: no somos un IS ni se nos puede aplicar ese nombre. Estruch comentó la extraña carta de 1958,  y su repentina aparición en 1983. Todo un misterio misterioso sin resolver.

Las barbaridades de Canals: obligación no sólo moral sino "jurídica" de tender a la perfección. (Jesús Señor por Dios....) 
 
Laureano Castán obispo auxiliar de Tarragona se quejaba de que el IS modelo de IS ponía el listón alto, no querían que se admitiera a "cualquier pardilla asociación religiosa de poco más o menos" dentro del capítulo IS.

A propósito de GOdL protodiaconisa, (¿qué se habrá tomado hoy  Eugenia en el desayuno?) viene que ni pintado este comentario sobre la ordenación de mujeres y como está derivando el debate en la actualidad:
"Por lo tanto, para disipar cualquier duda con respecto al importante asunto relacionado con la constitución divina de la Iglesia misma, declaro en virtud de mi ministerio al servicio del fortalecimiento de los hermanos, que la Iglesia no tiene poder para ordenar a las mujeres. Y por tanto los creyentes en la Iglesia deben adherirse definitivamente a esta decisión ".

Confección de "Ordinatio Sacerdotalis"

Con esta declaración y un razonamiento de poco menos de diez párrafos, el Papa Juan Pablo II decidió en mayo de 1994 dar por zanjado el debate sobre la ordenación de mujeres en la Iglesia católica. Este fue el objetivo declarado de la Carta Apostólica "Ordinatio Sacerdotalis" (OS) del 22 de mayo de 1994. No obstante el objetivo está sin conseguir. Una y otra vez surge la pregunta: ¿Debería / podría / podría la Iglesia católica otorgar el Orden sacerdotal a las mujeres?
Katholische Kirchengewänder auf Schneiderpuppen.
Moda litúrgica presentada por mujeres católicas en Tagungshaus St. Clemens en Hannover (2014)
Ni el Papa polaco ni sus sucesores han logrado finiquitar el debate. En octubre de 1995, la Congregación para la Doctrina de la Fe  dejó en claro en el Osservatore Romano que el no a la ordenación sacerdotal para las mujeres pertenecía a la herencia religiosa de la iglesia, por lo que no era un tema disciplinario como el celibato para los hombres. En 2016, el Papa Francisco declaró en el vuelo de regreso de su viaje a Suecia con motivo de los 500 años de la Reforma Luterana: "Con respecto a la ordenación de las mujeres en la Iglesia Católica, San Juan Pablo II ha pronunciado la última palabra clara, y es lo que hay".

No obstante se preguntó si Juan Pablo II había tomado una decisión infalible. "Sí", contestó la Congregación de la Fe en mayo de 2018, en el documento "Respuesta a algunas dudas sobre el carácter definitivo de la enseñanza de 'Ordinatio sacerdotalis' ', prefecto Luis Ladaria afirmó que" la infalibilidad no se limita a las declaraciones solemnes de un concilio o definiciones papales ex cátedra, también al magisterio ordinario y universal de obispos dispersos por todo el mundo, cuando declaran, en comunión entre ellos y con el Papa, la doctrina católica como definitivamente vinculante".

Juan Pablo II hizo uso de esa esta infalibilidad, dijo Ladaria. Los crítico que nunca faltan, argumentan que habría que demostrar claramente que la opinión de Juan Pablo II representa la de todos los obispos del mundo. Nuevos hallazgos teológicos podrían, por lo tanto, conducir a cambios.
 

 Antes de la explicación de Ladaria, el cardenal de Viena Christoph Schönborn mostró cierta apertura. La cuestión de la ordenación de mujeres "solo podría ser declarada por un concilio", dijo en una larga entrevista con varios diarios austriacos. "Ni siquiera un Papa puede decidirlo solo, es una pregunta demasiado importante para ser resuelta simplemente en el escritorio de un Papa". Schönborn se refiría  explícitamente a la ordenación de mujeres como diáconos, sacerdotes y obispos.

No hay que pensar que la mayoría de las mujeres exijan la admisión al sacerdocio, y la mayoría de los hombres lo excluyan. La periodista e historiadora Lucetta Scaraffia, que se hizo famosa con ocasión de su despido del "Osservatore Romano", habla claramente contra el sacerdocio de una mujer: "En la actualidad, me parece una pregunta superflua y peligrosa que solo provocará un rechazo y endurecimiento de las tomas de posición". Mejor que las mujeres sigan siendo laicas y, en cambio, se aclare la cuestión del poder, es la opinión de Scaraffia.

También existe un endurecimiento ecuménico en relación con las Iglesias orientales, que rechazan con vehemencia el sacerdocio de la mujer. Aunque muchas iglesias protestantes han ordenado mujeres, no están internacionalmente unidas en este tema. El Papa Francisco afirmó con respecto a la ordenación sacerdotal de mujeres: "Esa puerta está cerrada". Sobre el tema del diaconado de las mujeres, sin embargo, formó una comisión de representación paritaria para aclarar el papel de las diaconisas en la iglesia primitiva.

En este sentido, es notable que la palabra "diaconado" o "consagración del diácono" no se incluye en la contribución de Ladaria ni en la "Ordenación sacerdotalis". Algunos incluso especulan que con la afirmación de Ladaria en relación al no a la ordenación de mujeres se estaría preparando un sí a la ordenación de las diaconisas. El prefecto de fe era miembro de la comisión, que entregó el resultado de su estudio al Papa a finales de 2018.
Francisco frenó las recientes expectativas al respecto: no hay una decisión sobre un posible diaconado de la mujer en la Iglesia católica en el futuro previsible, dijo en el vuelo de regreso de Skopje a Roma a mediados de mayo. La Comisión no había llegado a ninguna conclusión conjunta. En una reunión con los superioras religiosas dijo que era necesario investigar más cuidadosamente "cuál fue el origen de la revelación". Y si hubiera algo al respecto habría que dejarlo crecer. Si resulta que "el Señor no quiso este ministerio, el ministerio sacramental para mujeres no funcionará", dijo el Papa.

¿Responsabilidad y poder sin ordenación?

Sin embargo,  Francisco no deja de hacer llamados a
mayor responsabilidad y participación de las mujeres en la iglesia. Las últimas en el Sínodo de la Juventud en octubre, en la Cumbre contra el abuso a finales de febrero o en sus palabras a varias Conferencias Episcopales.

A pesar de que organizaciones como la Conferencia de Ordenación de Mujeres y otras organizaciones continúan presionando por la ordenación para mujeres, el debate que Juan Pablo II quiso terminar hace 25 años se está convirtiendo en cómo terminar con el acoplamiento exclusivo de responsabilidad, liderazgo y poder eclesiásticos con la ordenación.
 

 Stefanie Stahlhofen (KNA) 

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